Ciclismo
El Tour no quiere a Roglic
Pasan los años y el Tour sigue sin premiar la calidad de Primoz Roglic
Muchas veces cuando veo a Primoz Roglic por la televisión, con el tatuaje de la cruz en el brazo izquierdo, pienso en la cantidad de cicatrices que debe rodear esa marca, cicatrices de caídas, varias cada año, a cada cual más inoportuna y algunas de ellas en el Tour de Francia.
Es terrible el ciclismo y los trenes que pasan.
Para Primoz Roglic el tren del Tour pasó, yo creo, aquella tarde de septiembre en La Planche des Belles Filles.
Un Tour inmaculado, dominado casi desde el principio, perdido ante el primer gran golpe de teatro de Tadej Pogacar.
Podríamos pensar que el esloveno de más edad iba a tener más oportunidades en el futuro, pero éstas no llegan, quedaron en el camino, en un bordillo, una mediana o la entrada de una rotonda.
Lo de Primoz Roglic en el Tour roza lo esotérico, una mala suerte que se plasma en un dado muy obvio, lo ha ganado casi todo en material de vueltas por etapas menos el Tour de Francia y, si nos ponemos tiquismiquis, la Vuelta a Suiza.
Protagonista en esta carrera desde hace siete años, cuando privó a Contador de la victoria en la etapa del Galibier, Roglic siempre ha sonado para brillar en el Tour.
Al año siguiente, 2018, ganó una etapa con un descenso excepcional del Aubisque pero no pudo desplazar a Froome del podio, el mismo Froome que venía de ganar el Giro in extremis.
Luego vino la famosa edición del 2020, la desplazada por la pandemia y aquella pesadilla en el corazón de los Vosgos, en La Planche des Belles Filles.
Al año siguiente, iba a colisionar con Tadej Pogacar, pero no hubo duelo, una caída al inicio del Tour le dejó fuera de concurso, lo mismo que en 2022, cuando se dejó sus opciones en la etapa del pavés, por otra caída, y se centró en ayudar a Vingegaard en el Galibier.
El año pasado, como en 2019, Roglic apostó al Giro, esta vez con éxito.
En 2024, al frente del estreno de Red Bull, podemos convenir que a este ciclista la suerte le es esquiva.
Ha mantenido un perfil bajo, ante los fuegos artificiales de Pogacar, Vingegaard y Evenepoel, pero tenía sus opciones de subir al podio.
Una doble caída le ha dejado fuera, en un descenso camino de Le Lioran y otra en esa mediana en la que Lutsenko se lo lleva literalmente por delante.
Mucha desgracia en una persona cuya proverbial capacidad de recuperación tiene un límite, la desgracia es un tsunami para Roglic cuando del Tour se trata.
Ni siquiera el equipo ha andado como se esperaba, Alexander Vlasov abandono por caída y Jay Hindley, desconocido.
Lo dicho, una relación esotéricamente desgraciada.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters





Manel
12 de julio, 2024 at 10:38
Decía Carlos de Andrés q las caídas podían venir de su tardía incorporación al ciclismo. Lo dudo.
Simplemente ha tenido muy mala suerte. En 2021 se le cruzó una bala de paja y ayer, Lutsenko se fue de bruces contra el suelo y Roglic, justo en ese momento pasaba por allí.
Es infortunio.
Lo descarto para el podium y espero verlo en la Vuelta, donde probablemente será el máximo favorito (con permiso de Carlos Rodriguez)