Ciclismo
Si no fuera por Pogacar, Vingegaard ya habría ganado el Tour 2022
La rivalidad entre Pogacar y Vingegaard en el Tour 2022 tiene pinta de morir en la orilla
Yo ahora mismo diría que Jonas Vingegaard ha ganado el Tour de Francia 2022 si no fuera que tiene a Tadej Pogacar a su estela.
Unos 140 kilómetros por los Pirineos con final en Hautacam tienen mañana mismo la última palabra.
Lo que no suceda aquí, juega a favor del líder.
Se habla mucho de los ataques de Pogacar, que si son de peseta, que si se quedan cortos, pero un dato, sólo con ver la clasificación de Peyragudes tomamos la medida de la dureza de una etapa que engancha con otras en este Tour.
Los estamos viendo llegar de uno en uno muchos días, rotos por el esfuerzo y el calor, al límite de todo, con unas diferencias brutales.
Tenemos clarificados los miembros del podio, y gran parte del top ten porque cada etapa estira el chicle hasta límites insospechados.
Aquí encontramos la explicación sobre los ataques Pogacar cuando se queda solo con Vingegaard.
Ataques que no son de peseta, son un sálvense quien pueda porque la carrera va a medio metro del abismo.
Lo ha hecho, camino de Peyragudes, de la mano de un tal Brandon McNulty que, en el día D, hora H, ha estado presto para valer por dos o tres al mismo tiempo.
Pero volviendo sobre Pogacar, acostumbrados a un ciclista insostenible hasta la fecha, no nos entra en la cabeza que alguien le responda como el danés, pero es que Vingegaard está en la forma de su vida, es inabordable, hasta el momento.
Ni siquiera cuando le falta el equipo como hoy, se empequeñece.
Y no es tarea sencilla lo que tiene Vingegaard, en la lucha por el Tour 2022 le sigue el mejor ciclista del mundo, el mejor incluso en el supuesto que no gane este Tour.
Con estos mimbres, señoras, señores, llegamos a la última etapa de los Pirineos, a 48 horas de la crono, a 72 de París.
No hay vuelta de hoja, el cansancio está sembrado en cada uno de los cuerpos y, volviendo al principio, aunque Vingegaard lo tenga en el radar, yo no pongo en la mano por nadie.
Hace una semana no hubiéramos firmado la explosión de Pogacar, y sucedió, ahora estamos una semana después, con todo más vacío y por tanto incierto.
Por cierto que Tadej Pogacar lo ha intentado de todas las maneras ataques secos como Planche, faroles en el Galibier, ataques progresivos en Alpe d´ Huez y ritmos inhumanos camino de Peyragudes, este Vingegaard ha hecho muy bien los deberes, muy bien, pero quedan cuatro etapas para llegar a París.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





