Ciclismo
Giro 2022: Hay que esperar lo justo del Etna
La primera gran etapa del Giro 2022 es en el Etna, pero de ahí a que sea decisiva…
Me ha sorprendido la cantidad de críticas que leído en la apertura magiar del Giro 2022, con las tres etapas previas a suelo italiano, ya en el Etna.
Me ha sorprendido porque no sé qué esperaba la gente de dos jornadas en línea, una con final en ligera subida, la otra totalmente llana de casi 200 kilómetros, separadas ambas por una contrarreloj de menos de diez kilómetros.
Esperar que sucedieran cosas importantes en el prólogo húngaro del Giro era mucho esperar, es más, esto no ha sido más que un preámbulo sin mas historia que ver la carrera rosa en parajes inéditos para las grandes vueltas, y por ende para el Giro, y vender ciclismo fuera de sus fronteras naturales.
Hemos visto poco ciclismo, eso es cierto, pero lo que hemos presenciado ha venido de la mano de Mathieu Van der Poel, Simon Yates y Mark Cavendish, al margen que otras estrellas han tenido que apretar para que una crono corta nos les amargara la salida.
3 etapas de las cuales 2 han ido de paseo salvo 20 mts y la otra ha sido un esfuerzo de menos de 15 minutos.
Se ha competido menos de una hora y mañana día de descanso. Esta es la realidad después de vibrar con las clásicas. Que despropósito, esto no se puede vender a nadie
— Amantes del Ciclismo (@amantes_cycling) May 8, 2022
Pensar que vamos a tener una clásica diaria en el Giro, o cualquier otra grande, me parece muy ingenuo
El ciclismo, como cualquier otro deporte, tiene sus minutos de la basura, y si es una grande, más aún.
Ni siquiera a los equipos llamados modestos les salía a cuenta quemar a sus hombres en empresas que se veían imposibles desde antes de la salida.
El Giro 2022 pone su primer pie en Italia a través de Sicilia, una isla que, a diferencia de las españolas con la Vuelta, tiene una presencia brutal en la carrera.
Viendo cómo están las cosas, lo poco que llevamos y lo mucho que queda, también me parecería muy arriesgado pensar que el Etna va a ser la bomba.
Hace cinco años, cuando la carrera aterrizó en el lugar, también al inicio sonaron ruidos de sables entre la afición porque los favoritos “se fumaron” la subida al ritmo que marcaba un tío tan triste como Tejay Van Garderen, mientras Jan Polanc, por delante, daba cuenta de la etapa.
Entonces como otras tantas veces, la gente clamó contra lo visto, como sucede cada vez más en el ciclismo, como si los ciclistas tuvieran que estar perfectos los 21 días de competición, brindando jornadas memorables.
Conviene recordar que para que una etapa sea memorable, se debe disputar entre otras que no lo hayan sido y que las expectativas que nos generemos con el Etna serán las causantes de que la subida nos parezca o no una mierda.
Al final, la salida húngara pesará en las piernas, la subida al Etna -hayan o no ataques, también, y lo que veamos en otras jornadas será también consecuencia de lo que suceda en éstas.
Al fin y al cabo, el ciclismo es también un deporte en el que pasan cosas cuando parece que no pasa nada.





