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Valverde en Dauphiné: El día menos pensado
La etapa de Valverde en Dauphiné viene tras un exitoso trabajo coral de Movistar
Todo se junta para Movistar en la semana que marca la cuenta atrás para el Tour, también para Valverde, no en vano está en una de sus carreras fetiche: El Dauphiné.
Su victoria es excelente, una más, eterno, poco más podemos decir, antes de su éxito en Dauphiné, escribimos estas líneas sobre Valverde y lo que habría podido ser.
Hay una mala costumbre de poner en tela de juicio todo aquel que cuestiona, que formula el “y si…” incluso en los momentos más felices.
Si con Valverde siempre hemos aplicado el “y si…” no es por azar, se fundamenta sobre las espaldas de uno de los mejores ciclistas que estamos seguros veremos jamás, un ciclista que conocimos, y del que escribimos, desde su tiempo de amateur imbatible y nunca hemos perdido de vista.
Lo que hacemos con él es un sencillo ejercicio de conjeturas ante tal perfección de palmarés y estadística, ante tan fino olfato que no perece y sobrevive a los tiempos, ante uno de los grandes de siempre.
Para nosotros el segundo mejor ciclista español de la historia
Pero salvadas las suspicacias y demás trances, la victoria de Alejandro Valverde en Dauphiné es uno de esos eventos que sólo puede alegrarnos y al mismo tiempo corroborar una sensación que teníamos por certeza, y es que en Movistar no son tan tuercebotas como muchas veces lamentamos.
La aproximación, desarrollo y ejecución de la victoria de Valverde es un ejercicio coral cargado de lucidez y determinación que tantas veces hemos saboreado de otros, tan pocas de Movistar
La limpia que hace Carlos Verona, lo hemos dicho más de una vez, este corredor está creciendo mucho y bien, es tremenda, un hilo de pelotón a su rueda, mandando al palco a no pocos favoritos, dejando la trisca muy para el final.
Luego, cuando el madrileño de se aparta, hasta los tres y pico de meta estuvo marcando el ritmo, entró un Miguel Ángel López que es un puñal, un ciclista, que tanto ataca y obliga a otros a trabajar, como que cierra huecos en el desconcierto.
El colombiano es uno de los ciclistas más valiosos del pelotón, está claro que a veces le pierden las formas, pero de su calidad nadie puede dudar.
Miguel Ángel López abrió, cerró, hizo lo que le convenía al equipo en cada momento, llama la atención lo mucho que habla con el coche, en medio de Tao, de Kruijswijk, de Gaudu,… ojo que no hablamos de unos cualquiera.
Su control era el control de Alejandro Valverde, sediento de ganar en una de sus carreras de cabecera.
Cuando Tao Geoghedan abrió ese hueco, como Geraint un día antes, sólo un superclase podía cerrarlo, como cuando lo hizo en Aitana, como cuando se lo practicó a Vinokourov y a otros tantos.
Alejandro Valverde alzó los brazos nuevamente, en el World Tour, con una fila de estrellas a su rueda.
Sigue ahí, con 41 años, culminando el trabajo del equipo, como en los buenos tiempos, como si nada hubiera pasado.
Imagen: FB de Critérium du Dauphiné





