Alejandro Valverde
Pues ya tenemos a Alejandro Valverde pensando en el Tour
Otra vez, Valverde puede cambiar planes y pasar por el Tour
Sobre que Alejandro Valverde vaya al Tour de Francia, hay que admitirles una cosa a los Movistar, el tema ha estado en vía muerta hasta prácticamente hoy.
Se intuyó en alguna entrevista de Eusebio Unzué, pero al parece la posibilidad toma forma, como hemos escuchado en la narración de Romandía por Javier Ares.
Además Vuelta y Juegos Olímpicos, en el momento que ese cuerpo serrano empieza a carburar, la opción de la “Grande Boucle” empieza a merodear
Estará o no, pero la posibilidad se barrunta.
Cuando se planteó la pasada campaña, Alejandro Valverde quiso descartar de inicio el Tour, no dejar de correrlo, pero sí tomando concurso sabiendo que tras Francia, venía Tokio.
Se dijo entonces que la idea era abandonar antes de llegar a París para darle al cuerpo el equilibrio entre fondo y descanso.
La incredulidad prendió entre el respetable: que Alejandro Valverde dejase el Tour de Francia a medias, ocupando seguramente una plaza entre los mejores, era algo harto improbable.
El año pasado los Juegos pasaron al presente y el doblete Tour-Vuelta acabó siendo el plan de un Valverde que fue 12º en Francia y top ten en España.
Valverde ha acabado siete veces entre los diez mejores de la carrera más deseada, siendo podio en 2015, sacrificando, muy posiblemente las opciones por la primera plaza de Nairo frente a Froome.
Para el murciano acumular estadística en Francia ha sido una constante, prefiriendo quedarse tranquilo y sin hacer ruido, cimentando su puesto, a probar a engrosar un palmarés como sólo él tiene
Una vez renunció Valverde de forma obvia a un buen puesto al Tour, pues nunca le vimos como favorito a la carrera, fue en 2012, cuando descolgado del todo por la lucha que monopolizaban Wiggins y Froome se centró en la caza de una etapa que le llegó en Peyragudes.
Hace cinco años, Valverde fue al Giro para pisar el podio, volvió al Tour, siendo sexto y estuvo en camino de ser top ten en la Vuelta -hubiera sido histórico- pero explotó en los Pirineos.
Por medio corrió los Juegos Olímpicos de Río a los que llegó vacío, sin chispa, lejos de su mejor versión
Fue tal su estado de forma, que no dudó en ponerse al servicio de Purito, renunciando a sus opciones, cuando quedaron cortados a más de una vuelta del final, por que Nibali y los italianos lanzaron su primer ataque.
La experiencia es nítida, y la conocemos de primera mano, a Valverde el Tour no le sentó bien en el camino a los Juegos de Río.
En 2008 fue a Pekín tras un Tour formidable, y en China fue el contrapeso de Bettini en favor de Samuel.
Aquel año Valverde volaba.
En 2012, fue a Londres, cogió la escapada buena, con Luisle y Castroviejo, pero Vinokourov se lo llevó crudo.
Sabrá Valverde mejor que nadie si le conviene ir al Tour, en caso que quiera luchar por oro colgando de su cuello en Tokio, pero estamos ante un “déjà vû”, cuando se ve bien, cuando el equipo no acaba de carburar, los planes saltan por los aires.
Y es lo que dijimos el otro día, el momento dulce de Valverde nos hace preguntarnos por la suerte del resto del equipo.





