Tadej Pogacar
Pogacar: la defensa del Tour empieza en casa
El camino de Pogacar al Tour empieza en los Emiratos
Cuando hablamos hace unas semanas con Matxin sobre la defensa del Tour de Tadej Pogacar flotaba en el ambiente una cuestión, muy manida, pero a mano de lo que sucede: “Lo difícil no es llegar…”.
Con esa premisa de mantenerse, de demostrar que esta hornada de jóvenes que vienen aprendidos de cuna no es flor de un día, parte una campaña llena de retos para el prodigio esloveno.
Tadej Pogacar inicia la defensa del Tour que ganara en septiembre en la carrera de casa, el UAE Tour, una prueba que tiempos atrás sería de mero protocolo y puesta de largo, pero que a la vista de este ciclismo que todo lo compite, seguramente le obligue a algo más.
Ya lo hizo el año pasado, en una edición que se suspendió por los primeros coletazos de la pandemia, cuando Adam Yates le tomó la delantera en la primera de las dos ascensiones a Jebel Hafeet, para cuando quiso ganar en la segunda llegada a la misma cima, el británico ya era inalcanzable.
En todo caso, ese segundo puesto, más el primero en Valencia, días antes, demostró que este esloveno no sabe de competir sin gasto.
Un tren de vida que ya sabemos que no es sencillo de mantener, pero que es el que se ha impuesto un ciclismo que ya no entiende de carreras de transición.
Y más cuando eres Pogacar, como antes Bernal, y un Tour luce en tu vitrina, pues las miradas recaen sobre tu espalda y las expectativas son las más altas.
Pogacar tiene ya la hoja de ruta para el Tour que con 22 años combinará con la Vuelta a España.
Una campaña en la que no abundará la competición, a groso modo Strade, Tirreno, Itzulia, Ardenas y Dauphiné, antes de ir a Francia a defender la corona, pero en la que será rueda a vigilar allí donde tome parte.
Y lo hará con un equipo a su lado que toma tintes de Jumbo e Ineos.
Ahora mismo podrían tener un ocho en el Tour formado, entre otros, por Hirschi, Majka, Formolo, De la Cruz, Conti, Ulissi y Polanc como guardia pretoriana.
Cabrá ver si esa manera diferente de hacer las cosas que comenta siempre Matxin, de su asumir riesgos, de conectar con los gustos del respetable, que no pide trenecitos y sí arrojo y espectáculo en las mejores carreras.
Pogacar entiende de eso, pero no le va a resultar sencillo, ha puesto el contador en marcha y en ocasiones el ciclismo premia la ciencia y el cálculo, por encima de todo lo demás.
Imagen: Gobik



