Fabio Aru
Fabio Aru, el ciclista desconocido
La renuncia de Fabio Aru al Mundial de Innsbruck es el colofón a un año negro
En la balanza del año, Fabio Aru es uno de los que integran la parte triste y negativa de la campaña.
Una campaña en la que el italiano tenía muchas cosas en juego y casi ninguna le ha salido bien.
Por lo que fuere el sardo no fue un ciclista que nos entrara por los ojos.
Derrengado sobre la máquina, no era santo de devoción de quien esto firma, aunque los hechos nos hicieron ver que estábamos equivocados.
El año 2015 fue cave en ese cambio de percepción.
De un Giro en el que literalmente frenó las opciones de Mikel Landa, ante un Contador que salió de rositas por el descontrol en Astana…
… a la Vuelta que gana a Tom Dumoulin, porque nunca baja los brazos.

La Vuelta de Fabio Aru queda ya lejos
Cuando Fabio Aru recoge en Madrid el maillot rojo de la Vuelta, muchos pensábamos que ese ciclista que corría feo pero efectivo sería un actor clave en lo que habría de venir.
Joven, esforzado, un trabajador incansable: Fabio Aru podía optar a más.
Pero tres años después las cosas no han sido sencillas.
El Tour de Francia, prueba que llegó a liderar, le ha pasado por encima.
El Giro de este año fue un via crucis y la Vuelta un querer y no poder.
Nos dicen, nos prometen que ha hecho todos los deberes.
Pero el chaval no camina, no va y entiendo que el Emirates esperaba algo muy diferente de su capo.
Justificar el trabajo de Fabio Aru no debe ser sencillo
Su última estación en este camino de despropósitos ha sido la salida del mundial.
Ha dejado su cama en la concentración italiana porque no se ve para un recorrido tan complicado.
Uno de esos mundiales que si a alguien beneficiarían sería al propio Aru.
Pero Vincenzo Nibali no va a tener al querubín que surgió de su entorno y que vive horas amargas.
Si en su día corredores como Nairo Quintana nos parecen estancados, ¿qué decir de Fabio Aru?
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Los números, por mucho que opinemos desde el sofá, son elocuentes, lo que vemos por la tele, concluyente.
El Fabio Aru que lucha y lo deja todo está, pero que con eso no le es suficiente, es un hecho.




