Wout Van Aert
¿Por qué Van Aert es el mejor cilcista del mundo?
La forma de correr de Van Aert no se encasilla en molde alguno
Como digo otras veces, este post es un déjà vû, porque no es la primera vez que escribo sobre Wout Van Aert, y mucho me temo que no será la última.
En el Tour, me corté bastante de ello, hablé bastante poco de Wout Van Aert, pero es que es imposible omitir a este corredor por mucho tiempo, pues resulta perenne durante la temporada y omnipresente en toda carrera en la que compite.
Han pasado semanas ya desde el Tour de Francia, y Van Aert ha vuelto a hacer aparición en sendas clásicas en los últimos fines de semana.
Segundo, hace unos días en Hamburgo, y ganador en Plouay, sigue la estadística que dicta que éste se no se baja casi nunca del podio,
Pero al margen de la estadística, que es potente, con Van Aert hay sensaciones…
#BretagneClassic
Análisis de la (enorme) victoria de @WoutvanAert en Plouay:-Arranca a 30 km de meta para empezar a seleccionar, cambia el ritmo hasta en 5 ocasiones y cierra 6 ataques en los últimos 10 km.
-En el sprint, tiene que lanzar a 300 metros y se impone tras 17" 🤯 pic.twitter.com/dEQE8NyUCZ— Alberto Campos (@albercampos_) August 29, 2022
Este fenomenal hilo es un botón, un espejo de lo que este corredor despliega en cada carrera a la que concurre.
Un excelso repertorio de acciones sobre la marcha, improvisaciones y puestas de largo que tienen algo en común: una presencia brutal en la carrera.
Salir a cortes, cerrar huecos, tirar a por terceros, buscar el ataque y sprintar para ganar, son sólo unos cuantos gestos que Van Aert saca a relucir en cada carrera.
Pero no sólo eso, cuando se le requiere en el equipo, está, cuando le necesita un compañero que pierde el tren en medio de los adoquines, está, incluso comparece para eliminar a Pogacar en Hautacam tras estar todo el día escapado.
Porque Van Aert no sólo es lo que compite y se mueve, es también el valor estratégico que alcanza en momentos clave y decisivos.
Estoy convencido que el desarrollo de la etapa del Granon en este Tour habría sido muy diferente de no ir el belga escapado en punta.
Con esa certeza, Pogacar sabía que no podía dejarle un metro a Vingegaard y Roglic en el Galibier, pues con sólo pensar que se fueran por delante y enlazaran con Wout le entraban todos los males.
Por todo eso, por el valor individual y colectivo que alcanza, por el espectáculo que ofrece, por el innegable aprecio que tiene del público y por su constante presencia los doce meses del año, no olvidemos que también sienta cátedra en el ciclocross, creo que estamos ante el mejor ciclista del mundo.
Un corredor completísimo a más no poder en un contexto hipercompetitivo y exigente, sujeto a rivales muy duros y con la afición más cerca que nunca, pues la redes están ahí, sobrevolándolo todo.
No sé si Van Aert rematará finalmente en el mundial, pero tengo la certeza que será la niña de todas las miradas, con todos pendientes de él, cuando no corriendo contra él, con el fin de sacarle de la ecuación.
Condicionará seguro.
Es el ciclista completo que cuesta encontrarle parangón en el pasado, Kelly, quizá Jalabert, otros anteriores como De Vlaeminck,… no hay tantos y ahí reside su singularidad.
Por el momento disfrutar del baile de ciclismo con letra gruesa que nos dio en Plouay, el último episodio del mejor ciclista del mundo.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





