Ciclistas
El Tour de las diez maravillas
Ramillete de esencias del mejor Tour de los tiempos recientes
Pocas veces he visto tanta unanimidad en la elección de una carrera como este Tour como la mejor que se ha visto en mucho tiempo.
Ya el año pasado vimos detalles destellos de un cambio de paso en la mejor prueba del calendario, la más importante, pero ni por asomo la más bonita.
Aquí van diez momentos que definen la maravilla de Tour que 2022 nos ha regalado
El primero va directamente a la salida, a Copenhague, como si fuera premonitorio el éxito danés.
Aunque las grandes se están haciendo al peaje que implica salir fuera para hacer caja, proporcionando muchas veces espectáculos que dejan mucho que desear, el baño de multitudes y colorido que rodea a los ciclistas creo que merece la pena el precio.
La salida de Dinamarca, un país que va en bicicleta y como vemos origen de excelentes ciclistas, ha sido otra gran fiesta de ciclismo, esta vez en el parque de atracciones más antiguo del mundo.
Un emblema mundial llamado Tívoli.
El paso a Francia se hizo con una jornada que puso el listón de cuán alto querían volar Wout Van Aert y el Jumbo Visma en este Tour, con un ataque colectivo culminado por el mismo maillot amarillo en un golpe de intimidación brutal en la víspera del pavés.
Imagen: A.S.O. – Pauline_Ballet
Por mucho que no haya ganado su tercer Tour, la forma de correr de Tadej Pogacar en una jodida maravilla para el espectador y la carrera en la que compite.
Su día en los adoquines pasa directamente al álbum de los grandes momentos que nos dejó el chaval esloveno que pasa por ser el mejor ciclista del mundo.
Visto hoy tenemos una perspectiva diferente de aquella jornada, pero esos instantes de ver al gran favorito al Tour, tenido por un gran escalador, partiendo el bacalao en los empedrados del norte, fueron impagables, esencia del ciclista único que nos ha tocado ver.
El mismo que a los pocos días se batió a morir con el propio Jonas Vingegaard en Planche des Belles Filles en una victoria sin aliento ni tregua, una victoria tan agónica que empezó a dar pistas del estado de forma del danés.
Imagen: A.S.O. – Charly Lopez
El asalto al amarillo de Vingegaard llegó en la etapa del milenio, por exagerar un poco.
La jornada del Granon fue un concierto en do mayor del Jumbo Visma en un golpe colectivo tan perfecto que no el imbatible Pogacar pudo contener.
Al día siguiente, el pequeño del Ineos, Thomas Pidcock nos deleitó con un recital de acciones camino de Alpe d´ Huez que acabaron en triunfo tan inesperado como bello.
A las dos etapas, el mano a mano entre Michael Matthews y Alberto Bettiol fue escenario de otra victoria agónica, decidida por la fe eterna del australiano de sonrisa que turba.
Los Pirineos no fueron menos que los Alpes: dos etapas corridas a cuchillo, con ritmo demoledor y diferencias escandalosas.
En las dos etapas vimos la gente entrar de uno en uno, cosa tan complicada en el ciclismo moderno como el nivel que mantuvo Van Aert en la etapa de Hautacam, una exhibición del kilómetro cero a la misma línea de meta.
Por cierto que Van Aert se hizo con la segunda crono, la más larga, la del precioso enclave de Rocamadour donde un chaval danés, de sonrisa alargada y tímida arriesgó tanto que temimos por el Tour que ya tenía ganado.
Ahora ya podemos decir que hemos visto el mejor Tour, si me apuras desde 1995,
Imagen: A.S.O./Jonathan Biche
Ciclistas
Christophe Laporte tiene para él y para el Jumbo
El palmarés de Laporte en Jumbo no está siendo pequeño
En la primera etapa del Dauphiné vimos una imagen conocida, Christophe Laporte levantando los brazos y llevándose el primer amarillo de la carrera, como cuando vistió aquel de Paris-Niza, tras una tremebunda exhibición del Jumbo Visma.
Esta vez no hizo falta un golpe de efecto, el don de la oportunidad y puntería que el francés ha afinado en el equipo neerlandés le sirvió para sacar petróleo del dolor de Rune Herregodts, cazado y superado pero que muy cerquita del arco de meta.
Fue una imagen familiar de estos dos últimos años.
El Christophe Laporte del Jumbo Visma ha mejorado con mucho el ciclista que aterrizó hace 18 meses procedente del Cofidis.
Decisivo para sus líderes, sabe guardase algo para seguir sumando en lo personal.
¿Un ejemplo?
El pasado Tour, en el que el francés fue una pieza más en el engranaje del Jumbo, lo que no le impidió sacar brillo a su momento, ganando una etapa a 48 horas de París.
La máquina de ganar que era esos días el equipo que cambia el kit para el Tour por no coincidir con el líder, contó con Laporte en sus visitas al podio.
Fue una victoria de inercia, de ciclista crecido, con instinto afinado y mejorado entre los compañeros que está.
Recordar la exhibición de París-Niza el año pasado, de inicio con Roglic y Van Aert, o con éste mismo en el Harelbeke del año pasado.
Con el belga ya ha formado dupla exitosa, la más sonada la Gante-Wevelgem de este año que acabó en sus manos para desespero de muchos que veían a Van Aert ganando.
Pequeño, pero interesante, muy top, ese es el palmares de Christophe Laporte en el Jumbo.
Fue el primero de los mortales tras Remco en el pasado mundial y consiguió una victoria de superioridad y oportunismo en A Través de Flandes, el gran día de Oier Lazkano.
Ahora mismo vuelve a estar en el trenecito de Jumbo para el Tour y eso es mucho decir, pues no sólo estará para jornadas llanas y proteger a Vingegaard, también formará parte de la pizarra del equipo para combatir a Pogacar en la montaña.
En estos equipos, clasicómanos como Van Aert o Benoot no se libran de currar y moverse en los grandes puertos, y Laporte está también en ese rol.
Imagen: A.S.O/Billy Ceusters
Primoz Roglic
Roglic podría hacer historia en la Vuelta a Suiza
Con la Vuelta a Suiza, Primoz Roglic lograría una estadística de leyenda
En la resaca de Giro, valoramos el papel y determinación de Roglic para el Tour de Francia, pero también el posible rodeo por la Vuelta a Suiza.
Ojo, que lo que está en juego ahí no es poca cosa.
Las siete grandes carreras de una semana podrían acabar, de una manera u otra, en el palmarés del esloveno, demostrando una variedad de registros y continuidad en el tiempo que hemos de valorar positivamente.
En ocasiones, hablamos del Roglic pancartero, del ciclista que especula y mide cada paso, pero obviamos la sostenibilidad en el tiempo de su carrera deportiva.
Parece que fue ayer, pero Primoz Roglic lleva en la élite desde 2016, cuando dio el salto adelante para porfiar por las cronos del Giro ante el mismo Tom Dumoulin.
Desde entonces, nunca hubo un paso atrás en su progresión.
Al año siguiente estrenó su palmarés en el Tour, ganando a Contador, entre otros, en las pendientes del Galibier.
Luego se quedaría a un paso del podio del Tour que gana Geraint porque Froome sacó el genio de campeón en aquella famosa crono en Iparralde, para dar el salto definitivo en 2019 aunando triunfos en UAE, Tirreno y Romandía, antes de ser podio en el Giro y ganar su primera Vuelta a España.
En este tiempo Roglic ha construido un puzle tan valioso que sólo le falta la pieza de la Vuelta a Suiza para lograr una estadística brutal.
La Itzulia y Romandía abrieron una cuenta que creció en 2019 con UAE y Tirreno.
La cosa con las carreras francesas fue más complicada.
Tuvo a un paso sendas victorias en París-Niza y Dauphiné, pero en ambas, una caída de última hora dio al traste con el objetivo.
Pero si una cosa tiene este corredor es que es ejemplo de caer y levantarse con la misma facilidad.
El año pasado, en una campaña que podríamos decir «mala» para su estatus, aunó ambos éxitos, primero en Niza, salvando los muebles con Van Aert en la etapa final, y luego en Dauphiné, transmitiendo la sensación que estaba un punto por debajo del mismo Vingegaard.
Este año sumó la Volta a Catalunya a su causa ante el acoso de Remco Evenepoel, dejando el foco sólo y exclusivamente en la Vuelta Suiza, la muesca que le falta para ser un ciclista más legendario aún.
Que Roglic no complete las carreras con las exhibiciones de Pogacar no significa que estemos ante un tipo con una base ciclista tan profunda como el palmarés que le representa.
Ojalá vaya a la vuelta helvética y se aúpe aún más en el imaginario con un año sencillamente brutal, más aún sin haber transmitido, salvo en la cronoescalada final del Giro, estar en su «best» en ningún momento, como si las victorias fueran fáciles, que entran solas.
Imagen: Guillem Riera
Primoz Roglic
¿Roglic al Tour? No sé yo
Si Roglic fuera al Tour ya no tendría el valor específico de otras veces
Recuerdo en la semana de París-Niza y Tirreno-Adriático que comentamos en este mal anillado cuaderno sobre la necesidad de ver a Primoz Roglic al lado de Jonas Vingegaard en el Tour de Francia.
Claro que entonces no se había corrido el Giro y sí un par de grandes carreras en las que los eslovenos dominaron casi a placer.
Si Pogacar no dejaba ni las migas en Francia, Roglic se apuntaba su segunda Tirreno con la sensación de estar lejos de su mejor punto de forma pero con una contundencia brutal: general y tres etapas.
Esos días comentamos la necesidad de ver a Roglic en el Tour para apuntalar las opciones de Vingegaard en la defensa de su corona.
Si el año pasado nos demostró una cosa es que para derrotar a Pogacar es necesaria la estrategia de «manada» que el Quick Step ha hecho tan célebre, empezar los picotazos por diferentes sitios y al mismo tiempo del gran favorito para hacerle ceder como acabó sucediendo en la célebre jornada del Granon.
Roglic fue clave esos días, incluso magullado tras su caída en el pavés.
Cuando Primoz atacaba Pogacar no podía dejarle ir y en ese tren iba «cómodo» Vingegaard para rematar a su rival.
Eso fue lo que vimos, lo que pasó pero ¿puede suceder este año?
No lo veo tan claro.
Leo que Roglic mantiene hermetismo sobre su presencia en el Tour de Francia, pero confirma que estará en la Vuelta a Suiza, para seguir con ese puzle de victorias en las vueltas de una semana.
Si Roglic va a Suiza es para ganar y para mantener ese punto de forma, aunque no sé yo si es tan sencillo lograrlo y sobretodo si puede prolongarlo hasta julio.
En todo caso, creo que esta vez el peso específico de Roglic en el Tour baja muchos enteros.
Esto lo escribo a priori, luego es posible que me dé en los morros.
Correr el Tour a tope tras ganar el Giro de Italia no es sencillo, incluso tras una carrera, la italiana, que aparentemente no ha significado el desgaste de otras ediciones.
En caso de estar en Francia, no creo que Pogacar, escarmentado del año pasado, entre tan fácil al trapo de su compatriota, más que nada porque sabe que viene con un Giro en las piernas.
La jerarquía del esloveno en Jumbo es indiscutible, al punto de poder disputar una grande a su medida sin reparar en si puede o no estar con Vingegaard en Francia.
Mientras el Giro iba quemando etapas, vimos el grupo del Tour de Jumbo entrenar, creo, por Sierra Nevada, con Laporte, Van Baarle y Van Aert junto al ganador saliente.
En ese grupito faltaban nombres que estuvieron en el Giro, principalmente Kuss y Roglic.
Con ambos vuelven a armar otro equipazo, pero me temo que la carta del esloveno igual ya no vale como antaño, y mejor pensar en otras cosas.
¿Qué habrán ensayado en Sierra Nevada?
Imagen: A.S.O. Alex_Broadway
Ciclistas
Wikiloc sigue en la Sea Otter Europe como “Official Mapping”
Wikiloc ha renovado su colaboración como “Official Mapping” para Sea Otter Europe
Desde Wikiloc comentan: “Estamos muy contentos de continuar un año más como colaboradores oficiales de todos los eventos organizados por Ocisport, como Sea Otter Europe. Nos entusiasma poder sumar esfuerzos con el objetivo común de potenciar el ciclismo y el trail running.”
Además, añaden que “Sea Otter Europe se ha consolidado como uno de los festivales ciclistas de referencia, y el hecho de que este evento tan importante a escala internacional se celebre en la ciudad en la que nació el proyecto de Wikiloc, nos une de una forma muy especial”.
Que Wikiloc sea colaborador oficial de la Sea Otter Europe Costa Brava Girona by Continental 2023 tiene ventajas para los participantes. Todos los tracks de las pruebas del programa deportivo del festival estarán disponibles en Wikiloc, desde donde se podrán consultar, así como descargar o enviar de forma fácil y rápida a un dispositivo GPS.
Wikiloc es una web y aplicación donde se pueden descubrir y compartir rutas de todo tipo de actividades diferentes, como MTB, ciclismo de carretera, trail running o senderismo. A día de hoy ya se han compartido más de 40 millones de rutas por todo el mundo. Rutas que comparte la comunidad, formada por más de 12 millones de miembros.
Además de poder descubrir nuevas rutas con filtros como kilometraje, desnivel o zonas de paso, entre las funcionalidades mejor valoradas de Wikiloc está la navegación outdoor de la app, que permite seguir las rutas de los demás (incluso sin cobertura), así como el hecho de poder grabar tus propias rutas. También la posibilidad de enviar las rutas de manera fácil y rápida a varias marcas y modelos de dispositivos GPS con los que seguirlas.
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