Ciclistas
Tadej Pogacar ha sido el ombligo del Tour
Casi todo lo bueno que ha ocurrido en el Tour ha sido por Pogacar
La cosa es sencilla, ningún recorrido es bueno, ningún encadenado, ninguna propuesta, si no hay ciclistas que incendien la carrera y los ánimos, ciclistas como Tadej Pogacar que no deja indiferencia por el camino y todo lo revoluciona: para muestra este Tour de Francia.
Sólo un talento de leyenda, de época, como el esloveno ha sido capaz de salvar, con el concurso de otros, una carrera abocada al bloqueo y conservadurismo.
Parece mentira que hablemos del Tour de Francia, la misma carrera que, con todo el cariño del mundo Froome y los suyos nos arrebataron.
Con Pogacar el Tour recupera las grandes tardes de julio, las tardes pegados al televisor con la imaginación saltando de montaña a montaña, a miles de kilómetros allá en el norte.
¿Por qué Pogacar no ha ganado su tercer Tour?
Por dos motivos, que combinados, han sido demoledores.
De inicio, posiblemente por su forma de correr, tan bonita para el aficionado, no siempre la adecuada sobre la ruta.
Pogacar no se esconde, ni siquiera en la neutralizada, da la cara, toma el aire de inicio a fin, con ese motor y calidad que le han sido dados, como si el combustible nunca tocara techo.
Se ve fuerte, yo no diría que sobrado, pues eso en este ciclismo creo que nadie se puede permitir, y corre valiente, casi siempre en exceso.
Eso pasa factura, y le obligará a cambiar el plan, casi seguro, de hecho ya no estará en la Vuelta.
Le ha ido bien hasta la fecha, le ha granjeado un nombre y acuñado una marca en la que se le distingue como lo que es ahora mismo: el mejor ciclista del mundo.
Acudió al Tour de Francia con un calendario contenido y enfocado, no creo que podamos decir que su preparación ha sido mala, pues no dista a la de otros años, y sí quizás que sus rivales se armaron muy bien.
Lo dijimos de Jonas Vingegaard: qué bien ha hecho los deberes el danés, él y los que le rodean, juntando un equipo de leyenda que actuando junto y a bloque es una puta maravilla.
Un concierto tan afinado y poderoso que fue capaz de minar la resistencia del, repito, mejor ciclista del mundo.
El día del Granon fue, a la vista de todos, el primer mal día de Tadej Pogacar en el ciclismo profesional, como bien vimos.
Le dejaron seco en el Galibier y en el Granon le dieron matarile, pasando página a un libro inédito, la de verle gestionando la derrota y la frustración.
Dije que el mal paso del Granon tenía una derivada positiva para el esloveno, la gente ha visto que falla y es “humano”.
Perder tiene un punto de atractivo y empatía por parte de la gente que hasta mola, pero perder con una sonrisa perenne y sin excusas estúpidas, sienta aún mejor.
Larga vida a este prodigio, larga vida al ciclismo de ida y vuelta, en el que nada es seguro y todo se gana en el día a día, Pogacar no ganó su tercer Tour, pero no por ello queda fuera del sitio que le corresponde, la del mejor ciclista del mundo.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





