Ciclismo de carretera
Vuelta: Barcelona no tiene suerte con el cicismo
La lluvia oscurece la vuelta del gran ciclismo a Barcelona
Echaba cuentas, viendo la retransmisión de la etapa inicial de la Vuelta, cuánto hacía que no veía ciclismo de grandes vueltas en Barcelona, y tuve que irme al Tour de Francia de hace catorce años.
Por medio, la Volta, sí, cada año, cada mes de marzo, con excepción del fatídico 2020, por lo que todos sabemos, pero si pisar más allá de Plaça Espanya y centrándose en el circuito de Montjuïc.
Barcelona es una ciudad llena de eventos, viva y dinámica, y eso empreña mucho al barcelonés medio
Hoy hemos vuelto a ver gran ciclismo por el centro de Barcelona, en una crono por equipos basada, curiosamente, en símbolos de siempre de la ciudad.
Se salió bajo las torres de la Vila Olímpica, se atravesó el corazón turístico, encarnado en el tiro fijo de la Sagrada Familia, Pedrera y Passeig de Gràcia para acabar con la típica estampa del Palau Nacional, a los pies de Montjuïc.
Un recorrido que se redujo a una crono por equipos que los bloques cubrieron tantas veces, para reconocerlo, que hubo ciclismo varias horas por la ciudad.
Ya os comentamos el otro día que nos pareció la presentación de la Vuelta desde Barcelona, en un evento desangelado, con media ciudad en la playa y la otra de vacaciones, sin nada de pedigrí para el ciclismo.
Hoy, la cosa prometía, había buen ambiente alrededor de la Vila Olímpíca, los equipos apostados como en una feria ambulante por la calle, la gente paseando, pidiendo bidones, sacando fotos, pero… apareció la lluvia.
Llevaba rato amenazando y acabó llegando con la misma crono,
Caja Rural y DSM corrieron con las mejores condiciones, el resto, bajo el diluvio intermitente, pues en Barcelona hace muchísimo tiempo que no llueve bien y seguido.
Las imágenes de la Carrer Aragó, de las curvas de la salida y de la entrada por Plaça Espanya me recordaron a las del Tour de 2009, cuando toda la ciudad se echó la calle, como diez veces más que con motivo de la Vuelta, en medio de un diluvio que aguó la aventura de David Millar esa tarde.
Y es que las imágenes que vemos de otras grandes ciudades, de Milán, Madrid, París y Roma, se resisten en Barcelona, imágenes de ciclismo sin cortapisas, sin agua que desangele el lugar.
La sensación de oscuridad y peligro fue brutal en los últimos equipos y lo que se vio de la ciudad fue casi una insinuación.
La lluvia, el ciclismo, la Vuelta y Barcelona ya tuvieron un episodio dantesco en 1999 e incluso, años antes, los ciclistas hicieron conato de plante en una etapa que ganó Jalabert.
No está de suerte esta ciudad con este deporte, espero que este día cambie el paso, que el ciclismo de las grandes vueltas no tarde tanto tiempo en venir y que las estrellas brillen como en esa etapa que Gilbert le ganó a Purito hace once años.
¿Lo mejor?
Que queda una cuenta pendiente, ojalá la Vuelta no tarde en volver a la ciudad.
Imagen: UNIPUBLIC / SPRINT CYCLING AGENCY








Mikel Urdantxa
26 de agosto, 2023 at 22:09
Error,no hacía 14 temporadas que una gran vuelta no pasaba por Barcelona,la ultima vez fue en 2012,gano Gilbert
Iban Vega
26 de agosto, 2023 at 23:08
error tuyo. Cito la Vuelta 2012 que acaba entre Gilbert y Purito. Para ver una grande por el Eixample hay que irse a aquel Tour 2009