Ciclismo
La Vuelta 2026 ignora el mapa
La Vuelta de 2026 será un paseo por el Mediterráneo
Lo de hoy en Mónaco ha sido la escenificación perfecta de lo que es la Vuelta a España moderna: mucho brillo, mucho casino, mucha foto con Alberto II, pero una alarmante falta de equilibrio geográfico -ya no hablamos de lo deportivo- que roza lo absurdo.
La Vuelta 2026 ya está aquí y, tras analizar el recorrido que une el lujo monegasco con la gran joya de la Alhambra, el sentimiento es agridulce.
O mejor dicho, más bien triste.
A nadie se le escapa que mirar el mapa de esta edición causa, sinceramente, horror.
Estamos ante una carrera que se ha olvidado de que España tiene norte, tiene centro y tiene oeste.
Es una Vuelta que pisa un poquito de Catalunya, se asoma a la Comunitat Valenciana, roza Teruel, Murcia y se encierra a cal y canto en Andalucía.
Bueno y la salida de Mónaco, el paso por Francia y la etapa andorrana.
Dice Carlos de Andrés que “no pisa el norte pero tiene más desnivel que nunca“.
Y ahí radica el error de concepto.
Confundir la dureza con la calidad del recorrido es el mal arraigado de esta carrera.
Que haya 58.000 metros de desnivel positivo no garantiza espectáculo -ojo con el calor esos días- ni que media España se quede sin ver pasar el pelotón.
La descompensación es brutal, una anomalía que ni el paso por Francia o Andorra logra camuflar.
En lo deportivo, el guion es el de siempre: desnivel y más desnivel.
Es cierto que hay hitos interesantes.
La llegada a Font-Romeu casi de inicio es un punto a favor, igual que recuperar colosos como Aitana o el observatorio de Calar Alto.
Me gusta el final: la crono de Jerez es una honrosa excepción y luego perlas como la etapa de la provincia de Granada con el inédito Collado del Alguacil, una pared con rampas del 20% que busca el titular fácil y el ciclismo de supervivencia más que la táctica de equipo.
La Vuelta 26 es una huida hacia adelante por la costa mediterránea.
Es una carrera que parece diseñada para ahorrar en logística y maximizar los muros, olvidando la esencia de una ronda nacional que debería vertebrar un país, no solo bordearlo.
Mucho lujo en el Casino, mucha historia en la Alhambra -el sitio más especial de toda España-, pero entre medias, una oportunidad perdida de hacer una carrera equilibrada.
Imagen: Unipublic/Antonio Baixauli/Cxcling Creative Agency





Pacoli Arias
18 de diciembre, 2025 at 8:33
Hola Joan, estoy siempre muy de acuerdo o en gran parte de acuerdo, no así en esta ocasión. Creo que la Vuelta 2026 se ocupa de llenar el vacío que dejó el año pasado, porque hay que recordar que solo se pisó norte y centro. Lo de las 4 etapas fuera de terreno español sí que me parece un error o una torpeza, pero tildar esta vuelta de descompensada sin echar la vista atrás solo 1 año (ni eso, ya que aún estamos en 2025), es tener poca memoria o querer quitar valor al este y sur. Otro año, esperemos, tendremos rondas como las de antaño, con final y salida en las mismas capitales de provincia, en fin un c***zo.
Iban Vega
18 de diciembre, 2025 at 8:51
lo que no es normal es esa alternacia que se impone en la carrera, visitando los sitios un año sí y al otro no. La Vuelta que yo conocí quedaba repartida por el mapa, y visitaba la mayor cantidad de sitios posible, no entiendo esta moda impuesta de alternar territorios.
Pacoli Arias
18 de diciembre, 2025 at 11:23
Yo tampoco lo entiendo. Esperemos que vuelva a repartirse mejor. Pero mientras tanto… este año toca compensar, aunque no nos guste. compensar no es lo mismo que supercompensar (y este año es posible que se hayan colado). Solo queda que haya pelea y se ofrezca un bonito espectáculo, esté quien esté.
Sergio
22 de diciembre, 2025 at 7:23
Te olvidas de un detalle importante: la Vuelta estaba diseñada para acabar en Canarias, y se hizo el recorrido pensando en ello, intentando minimizar traslados y logística. Por una vez y sin que sirva de precedente, se optó por ir de manera más directa, y esa era el Mediterráneo. Luego se torció la cosa y tuvieron que improvisar el final en Granada.
Pepe
23 de diciembre, 2025 at 14:56
Al fin y al cabo, si no estoy mal informado, las llegadas y salidas pagan para recibir las pruebas ciclistas (todas creo, pero casi seguro las vueltas por etapas sean de 3 semanas o 1). Si se va a donde pagan o pueden pagar es normal que las vueltas queden un “churro”. Ejemplo paradigmático: vuelta a Suiza. hace 15-20 años tenía 10 etapas; se pasó a 7-8 y creo que el próximo año pasa a 5; y en los últimos años ya tenía algunas etapas “forzadas” en forma de circuito. Si hay que hacer cuadrar los números, normal que pasen estas cosas con los recorridos… Sin mencionar el dinero público que se arroja indirectamente (o directamente) en la organización de vueltas.