Ciclismo de carretera
Vuelta: cositas que no deberían faltar
En breve conoceremos la Vuelta que vuelve a salir desde Lisboa
No queda nada para conocer el recorrido de la Vuelta 24 y poco menos de un mes para darle la carta a los Reyes.
Nosotros hemos reunido piezas y hemos pensado en esas cosas que creo que la Vuelta debería tener en cuenta, si no en todas las ediciones, cada poco tiempo.
En este listado de peticiones, quería empezar por la ciudad de salida y es que aunque me decepcionó Barcelona en la puesta de largo de este año, admito que me gustó mucho ver la Vuelta por mi ciudad.
Que la Vuelta vuelva a Barcelona más pronto que tarde es un deseo que espero se produzca cada pocos años y no cada quince o vente para ver a los mejores del mundo por una ciudad que, para el ciclismo, es perfecta.
Hay ciertas zonas de la geografía nacional que Vuelta no visita hace mucho y que deberían ser de paso más frecuente.
El mil veces mencionado Berguedà es un ejemplo y eso que con Rasos de Peguera fue en su día final de etapa. igual que volver más veces al Pirineo navarro, mirad lo que nos dio de paisaje Belagua.
Los confines de León con Galicia e incluso Zamora, las desconocidas sierras de Cuenca o del norte de Huelva, o las ciudades patrimonio -un final en el Zocodover de Toledo o bajo el mismo acueducto en Segovia- son otros escenarios que la carrera debería explotar.
Y qué decir de las islas.
Y ya no sólo de la deuda histórica con Canarias, es que Baleares no aparece en el recorrido desde hace 25 años.
Ambos archipiélagos son meta de millones de deportistas anualmente y viven ajenos a la Vuelta, cosa que no acierto a entender.
Ya que estamos con la elección de sitios nuevos o poco frecuentados, que escojan las rutas más bonitas para entrar en ciudades y no descampados sin alma y vertederos de coches o casas a medio hacer.
Algunas aproximaciones a meta son brutalmente feas
Recuperar una contrarreloj por equipos más larga y en un papel más decisivo es otra consigna no siempre cumplida.
El ejercicio por equipos es estéticamente bellísimo y pone en valor el componente colectivo del ciclismo.
Sobre los kilometrajes, ya sabéis, cronos que se aproximen a los 50 kilómetros, la Vuelta nunca ha tenido las kilometradas del Tour y etapas algo más largas.
En ese sentido, molan jornadas al final que destrocen el pelotón como la de El Escorial o la famosa de Mos hace un par de ediciones.
Son etapas que dejan huella y al ser al final propician situaciones que rescatan lo mejor del ciclismo y su capacidad de sorprender.





Manel
11 de diciembre, 2023 at 8:57
Mi Vuelta ideal debería tener un prologo (8 km), una primera semana con un par de finales en alto, segunda semana con la crono largo (30-35km), triptico montañoso habitual (mejor si Pirineos o Asturias), y la tercera semana con el final estrella (Lagos o Angliru), otro final en alto más, etapa sierra madrileña (que casi nunca pasa nada), crono mixta penúltimo día (20 km) y llegada a Madrid