Ciclismo
¿Volverá Ineos a ser Sky?
Emular al Sky es el objetivo de Ineos, pero no todo depende del dinero
Aquel Sky que arrasaba por donde pasaba, con su tren de fuerza y las primeras miradas fijas en el potenciómetro, parece hoy una postal de un ciclismo sepia, a pesar de que no hace tanto de aquello, por mucho que por medio tengamos las imágenes ya de Ineos.
Diez años y estábamos en los años de plomo, ya sabéis Wiggins, Froome, Geraint y Bernal.
Siete tours de ocho posibles.
Ahora Ineos aterriza en el Giro de Italia con la urgencia del que se sabe aristócrata pero lleva tiempo sin sentarse a la mesa de los reyes.
La estructura británica, que durante una década dictó las leyes del pelotón, se presenta en la salida italiana con un nuevo impulso financiero, cortesía de Netcompany, buscando ese salto de calidad que les devuelva a la cima de una gran vuelta.
Es la apuesta económica llevada al extremo para intentar frenar una erosión que les ha alejado del brillo de antaño, ese que ahora acaparan otros colores y otras formas de correr más anárquicas y menos cuadriculadas.
El desembarco en el Giro no es casualidad; es el escenario donde buscan validar que el talonario aún puede comprar el éxito en un deporte que ha cambiado de jefes.
La nostalgia en el seno del equipo es palpable, y el discurso de “volver a los días de gloria” suena más a una necesidad vital que a un simple deseo deportivo.
Sin embargo, el dinero por sí solo no pedalea, y el reto de Ineos no es solo presupuestario, sino de identidad.
Se enfrentan al espejo de su propia historia, intentando replicar una hegemonía que construyeron sobre la precisión casi quirúrgica y que hoy se ve amenazada por una generación de ciclistas que no entienden de jerarquías establecidas ni de bloqueos tácticos.
Claro que si volvemos a aquellos periodos, espero que lo hagan con más tiento, su sentido del espectáculo entonces no era otro que reventar rivales, trenos eternos y dejar la competencia descabezada.
La llegada de este nuevo mecenazgo eleva la presión sobre unos corredores que cargan con el peso de un legado inmenso.
El objetivo es claro: dejar de ser un actor secundario de lujo en las fotos del podio para volver a ser el protagonista absoluto.
Pero en este Giro, la carretera dictará si esa inyección de capital es potencialemnte suficiente para revertir la tendencia o si, por el contrario, el ciclismo moderno ha dejado definitivamente atrás el modelo que ellos mismos perfeccionaron.
La batalla por reverdecer laureles comienza con la chequera llena, pero con la incertidumbre de saber si el motor sigue siendo capaz de dominar un pelotón que ya no les teme como antes.







Galego da área mindoniense
3 de mayo, 2026 at 16:35
¿Cómo se va a ver en este Giro d’Italia? ¡Pero si acaban de entrar! Hasta el año que viene o dentro de 2 años no se debería ver los fichajes y mejor bloque que podrían tener gracias a ese mayor presupuesto a priori.