Ciclismo
Van der Poel, a puertas de los más grandes de Flandes
Nunca he visto un favorito a Flandes tan unánime como Mathieu Van der Poel
El listado del Tour de Flandes en el que Mathieu Van der Poel aspira a integrar incluye los nombres de Tom Boonen, Fabian Cancellara, Johan Museeuw, Achiel Buysse, Fiorenzo Magni y Eric Leman.
La sola escritura de estos personajes refleja los terrenos que está pisando Mathieu y a lo que aspira.
Y es que pocas veces recuerdo un favorito tan claro al Tour de Flandes como Van der Poel este año.
Su estadística asusta: en cuatro años, dos triunfos y sendas plazas de plata.
En sus victorias logró ganarle a Van Aert en la edición de otoño en un sprint imposible y manejó con maestría al huracán Pogacar en la eterna recta de Oudenaarde.
En sus segundas plazas fue víctima de dos circunstancias.
Cuando perdió al sprint con Kasper Asgreen, un poco como en Wevelgem ante Pedersen el domingo, había sufrido en sus carnes los picotazos dela otrora infalible manada del Quick Step.
El año pasado sencillamente compitió contra un marciano que este año no comparece porque dice que el Giro es el próximo objetivo.
La estadística de Van der Poel en la grande de Flandes es flagrante, una evidencia brutal de su especialización en una de las carreras más importantes de la temporada.
Pero a los números y logros pasados se le suman las sensaciones, y éstas son evidentes.
Su forma es magnífica y a su favor tiene un recorrido que conoce perfectamente.
A diferencia de Wevelgem, Flandes es una carrera mucho más similar a Harelbeke, con la dureza del paso de los kilómetros, pero en especial con las cotas, auténticas minas en las fuerzas de los rivales que él aprovecha para abrir gas y hueco.
Ahí, en el Paterberg, en el Kwremont, en el Koppenberg… es donde Mathieu Van der Poel va a ir desarbolando las estrategias rivales, sean individuales o colectivas para acercar la carrera a su lado.
Lidl Trek ha aparecido como el nuevo Visma o el antiguo Soudal, pero de ahí a lograr lo de la Gante-Wevelgem hay un trecho.
Ya le pueden anticipar de lejos y luego mantenerse a flote en la agonía final, porque como Van der Poel coja la manija de Flandes a partir del primer paso del Oude Kwatremont, eso es a menos de 70 de meta, les va a llevar a contrapié hasta el final.




