Ciclistas
Tour: La forma de correr de Vingegaard ante Pogacar ha sido clave
Con muchos menos ataques Vingegaard le ha ganado el Tour a Pogacar
Leía ayer unas declaraciones de Jonas Vingegaard sobre la cantidad de ataques a los que le ha sometido Pogacar durante este Tour…
Almenos Pogacar ataca, cosa que tu, solo has atacado 3 veces en 3 tours, el corre de febrero a octubre, tu junio y julio, si le preferimos a el, es porque da espectaculo, cosa que verte a ti es mas aburrido @j_vingegaard pic.twitter.com/tXhVB6MPjW
— Jesus 🦇🦇🦇 (@nenmagic) July 21, 2023
Lo cierto es que, en medio de tantos comentarios sobre la salud de Pogacar, de su preparación, de su primavera, verano y otoño, creo que, días atrás, ya comentamos que la forma de correr de Vingegaard era más ortodoxa y adecuada para optar al Tour de Francia.
Si tenemos que hacer un inventario de los ataques de Pogacar deberíamos irnos ya a la primera etapa, al Pike Bidea camino de Bilbao.
Desde ese momento, creo que no ha habido respiro para el esloveno que lo ha intentado de mil formas pero en especial cerca de meta, lanzado órdagos que Vingegaard a veces ha escurrido, pues consideró que no iba a sitio alguno.
E hizo bien, el danés dejó hacer a Pogacar con tiento y un plan establecido que se ha destapado con el paso de los días.
Nos preguntábamos, sin Roglic en liza ¿dónde iba a meterle mano Vingegaard a Pogacar en este Tour?
Yo creo que hizo de la crono el eje de toda la estrategia, sacando lo mejor de sí, el mejor material y la preparación más exhaustiva.
Repito, su forma de trazar las curvas el martes era la de un corredor que se había empollado el trazado como ningún otro.
Pero no sólo puso los huevos en esa cesta.
El instante de duda que mostró Pogacar en el Marie Blanque y el ritmo de Sepp Kuss, abrieron la primera brecha gorda del Tour para Vingegaard, quien ante la situación lanzó el bloque hasta el final al día siguiente, en el Tourmalet.
Curiosamente, el día que Vingegaard jugó a sentenciar el Tour a más de dos semanas del final acabó siendo el mejor de Pogacar.
Sólo ahí, un ataque del esloveno hizo daño de verdad, y fruto del desgaste que había desarrollado su rival.
Pasado ese lance, todo lo demás han sido ataques, y ataques sobre ataques para ni siquiera lograr superar al líder antes de la crono definitiva.
Eso es un hecho, importante, sin duda: Vingegaard con Marie Blance había llegado líder a la contrarreloj tras mil ataques de Pogacar.
Entiendo que el esloveno es un ciclista caliente, que le gusta el riesgo, que quiere gresca, pero cada rival es un mundo.
Cierto que gusta al aficionado, pero creo que otras estrategias se imponen.
A diferencia de Van der Poel en Flandes, por poner un ejemplo, aquí se juega los cuartos con un tío frío, calculador y, sobretodo, seguro de sí mismo.
La reconquista del Tour por parte de Pogacar quizá pasé, como primer punto, por ahí, ganar el Tour a las bonificaciones cuenta como uno ganado a pelo, pero si tu rival es una roca como el nórdico, quizá mejor entrar a otro juego.






Bicliclista Animalista
20 de agosto, 2023 at 15:23
Buena reflexión. Es un poco lo que todos pensamos, pero mucho mejor plasmado, explicado y sopesado.
La clave está en que no sabemos qué prefiere Pogacar: Tener ese palmarés diverso y multidisciplinar, y quedar segundo en el Tour, o renunciar a tantas victorias y centrarse en el Tour.
Probablemente ni siquiera él lo tenga muy claro.
Quizás lo ocurrido este Tour 2023 sirva para clarificarle un poco las cosas.
Sea como sea, Tadej ha sido el culpable de que este Tour se haya convertido en histórico casi desde la etapa uno.
De nada sirve que alguien gane la competición si no ha tenido un rival duro y valiente que la haya hecho sudar el maillot y convertido la carrera en un espectáculo absoluto.
Gracias por el artículo, y gracias a Tadej! <3
Iban Vega
20 de agosto, 2023 at 19:08
un placer, gracias