Ciclismo antiguo
Los curiosos premios del Tour de Flandes
Los premios en especies fueron norma en el Tour de Flandes
Releyendo literatura que nos trajimos de nuestros viajes a Flandes, no llamó la atención el capítulo de los premios del Tour de Flandes.
Y es que más allá de la comentada igualdad de los premios en versiones femenina y masculina, hemos viajado a aquellos años en los que tener una recompensa en metálico no era nada sencillo.
Para hacernos una idea los premios del Tour de Flandes siguieron esta línea, de los 300 euros -al cambio en francos belgas de la época- en 1960, a los 20.000 de 2014, pasando por los 9400 de 1991, como punto intermedio.
Aunque las cifras nos parezcan pequeñas, los premios en ciclismo son lo que son, lo cierto es que la carrera ha jugado bien su rol de prestigio y aumento de caché entre sus ganadores.
Y eso sucedió al punto de ver retribuciones de lo más curiosas entre sus vencedores, retribuciones que muchas veces fueron en especies.
Ya durante los años treinta, la carrera estaba en top de seguimiento y fama, a pesar de no tener más de veinte ediciones.
Es por ello que los premios ya eran importantes esa época, con 2500 francos belgas para el ganador.
Contad que en esa época un diario valía 40 céntimos.
En los años sesenta, todo tipo de cosas entraron en la bolsa del ganador
Ahí contribuía toda la clase empresarial flamenca del momento, fuera o no grande el tamaño del negocio: desde carpinteros a cerveceros, todos los que tenían un ojo en la carrera ponían de su parte para que el botín fuera consistente.
Y claro ahí entrada de todo: sillines para la bicicleta, jerseys, zapatos, pantalones, normales y de golf, selección de corbatas, botellas de vino y licor, cascos, neumáticos hasta bolis de oro.
Sin embargo hubo una época, entre los treinta y cuarenta, recordad que el Tour de Flandes no se dejó de celebrar en la II Guerra Mundial, que el reglamento incluyó unos premios muy originales.
En 1938 el ciclista que llegara más cerca de la media hora del ganador se llevó 100 francos belgas.
Años después, en 1949, lo tres últimos de la carrera se llevaron 1,4 litros de una pomada para el dolor muscular, algo así como el Fisiocrem actual.
Un par de ediciones antes, los tres mejores franceses al paso por enfrente del tostadero de café Pandage se fueron a casa con diez kilos de café cada uno.
Con el tiempo, el dinero tomó protagonismo y hoy es la base de un premio que sigue sin ser enorme, para lo que implica la carrera, pero que se complementa con un precioso trofeo en bronce de un fino ciclista.





