Ciclismo antiguo
Tour 1986: Perico, entre Hinault y Lemond
La etapa que Perico ganó en el Tour 1986 fue el culmen de la rivalidad Lemond & Hinault
La olla a presión era La Vie Claire en el Tour 1986 creo que tocó techo en la jornada de Pau, un río revuelto y agitado, en el que Perico Delgado, ciclista que en su tiempo me pareció de los más inteligentes, supo pescar.
Recordaréis que dejamos a Hinault ganando el Tour del año anterior con una promesa escrita en su frente, “al año siguiente, todos para Greg”.
El tejón tenía una manera muy curiosa de cumplir su palabra, en mi opinión, sencillamente se vio con el sexto Tour en el radar y fue a por él.
Los Pirineos llegaron ese año calentitos
Aunque la iconografía del Tour 1986 reposa en gran medida en Alpe d´Huez y la entrada de Lemond e Hinault en plan hermanos, lo cierto es que el cambio de rasante se dio en los Pirineos con Perico como testigo.
En la jornada previa a Superbagneres, la gran etapa etapa del macizo fronterizo, había una llegada a Pau que incorporaba nuestra Dama Blanca, el Marie Blanque, uno de los puertos que más une al ciclista popular con el pro.
Sobre esta ascensión iba a pivotar toda la etapa y la miga que traería consigo.
Por delante iban Jeff Bernard y Eduardo Chozas hasta que fueron cazados por Bernard Hinault, en persona, acompañado de Pedro Delgado.
Mediada la subida, Hinault y Perico se despegaron de sus compañeros para volar en los más de 40 kilómetros que quedaban hasta Pau.
Ahí empezó el show.
La ventaja se iba de los dos minutos a tres, y luego a cuatro.
Inquieto Greg Lemond preguntó “¿qué hay de lo mío?”.
“Le patron” Bernard tenía una curiosa forma de defender la candidatura de su compañero quien, harto de no saber qué hacer, sin recibir instrucciones claras del coche, se marchó por delante con Lucho Herrera.
En el sprint de Pau, Hinault se abrió lo suficiente para que Perico le rebasara y uniera a la de Luz Ardiden su segunda etapa ganada en el Tour.
Por detrás, el infinito…
Greg Lemond llegaba a cuatro y medio del dúo de cabeza para regocijo de una Francia que veía a Bernard Hinault con su sexto Tour en la vitrina.
Hasta Perico lo dijo: “Si éste sigue andando como hoy, el Tour no se le escapa“.
Al día siguiente las cosas cambiarían para siempre.
En el camino de Superbagneres esperaban Tourmalet, Aspin y Peyresourde.
Hinault había cavado su propia tumba, el brutal desgaste hacia Pau bajo un calor histórico en la carrera lo llevaba en el cuerpo.
Por cierto que ese día en Pau, había abandonado el Tour un tal Miguel Indurain.
Imagen: Ciclismo internacional






Emilio
9 de julio, 2022 at 10:51
Y no solo eso. Es que el muy tronao atacó en ese día siguiente en la bajada del Tourmalet, coronó Aspin en solitario y en la bajada le cazaron, con palmadita en la espalda que le dio Lemond al llegar en plan “quieres dejar de tocarme los oeufs ya?”
Ha habido un Tour más divertido que aquel? Antes, puede ser, después, ninguno
Juanjje
6 de julio, 2023 at 16:49
No abandonó en Pau, sino en el pueblo de Larrau. Al que llegó, por cierto, tirando cuesta arriba de un grupo al que llevaba en fila India.
Fue un abandono programado en su preparación a largo plazo. ¡Un genio, José Miguel Echávarri!