Ciclismo antiguo
1 maillot y 1 ciclista: Perico en el Reynolds
Ese maillot de Reynolds en la espalda de Perico, en el Tour 88…
Recuerdos gruesos, recuerdos marcados a fuego, que van camino, ojo de los 40 años, pero muchos guardamos con un cariño incorruptible.
Aquellas tardes de julio de 1988, cuando todo se paraba con las imágenes entrecortadas y voces lejanas del Tour y Perico escapado con Steven Rooks camino de Alpe d´Huez en el último día que vestiría el maillot más bonito de la historia del ciclismo, a juicio del aquí presente: el maillot del Reynolds.
Ese azul escalado, que estuvo durante casi una década en liza, con diferentes copatrocinios, creo que una vez pìlas Varta y otra con Seur, en lo que sería la antesala del equipo que crearía Maximino Pérez.
La Vuelta 1989 fue la última vez que lo vimos en su esplendor, el maillot de Reynolds también portado por Perico Delgado rodeado de colombianos.
Aquella pieza fue el primer eslabón en un equipo tan mítico que aún hoy pervive a los tiempos, bajo el nombre de Movistar.
Ese fue el maillot del perenne rey de la montaña José Luis Laguía, tan austero entonces como hoy, pero tan elegante en todo lo que hace y dice.
El de Ángel Arroyo, quien con esos colores llegó a ser segundo en Tour de Francia.
También el primer color con el que recuerdo a Melcior Mauri o al propio Herminio Díaz Zabala, nacido en una casa que es sabía en ciclismo, como nos dijo el otro día Alfonso Gutiérrez.
Aquel maillot de Reynolds fue el de Marc Gómez en una escapada eterna y el de Miguel Indurain en su primera París-Niza y en su estreno en la Volta.
Pero fue sobretodo la pieza que vistió el verano de Perico, aquel que nos abrió la puerta al primer Tour que le vi ganar a un español, en la eterna agonía de la resolución de su positivo cuando llegaron a Burdeos.
Cuando el mismo Perico vistió durante casi todo el Tour 89 esa pieza, ésta ya no era la misma, había entrado el nombre de Banesto, preludio del cambio de nombre que se daría al año siguiente.
Los colores, la primera vista y el aspecto eran casi los mismos, pero en el fondo era el principio del fin de una de las historias más bellas y decisivas del ciclismo español, la de Reynolds con la estructura de José Miguel Echávarri y Eusebio Unzué.
Sólo aplaudir a Etxe Ondo el día que sacó la réplica del maillot de Reynolds con Perico como modelo.





