Ciclistas
Top2022 Christophe Laporte ha cuadrado el círculo
La temporada de Christophe Laporte tiene un gran mérito por ser hombre de equipo y ganador en uno solo
Veo en el Procyclingstats que Christophe Laporte es nacido en la Costa Azul, no lejos de Niza.
De ese lugar, es también Lucien Aimar, un ciclista cuyo palmarés incluye, entre otras cosas, un Tour de Francia firmado desde la segunda línea, cuando todos miraban a Jacques Anquetil, surgió Lucien.
Christophe Laporte no ha ganado el Tour, no le veo en la quiniela de los siguientes, pero sí que, como Lucien, ha logrado brillar desde la segunda línea en un equipo, además, en el que los roles han estado marcados y los capos estaban definidos.
Pero ha brillado porque se lo ha currado, desde el minuto uno por eso.
Entre los refuerzos del Jumbo para el año que acabamos, Christophe Laporte destacaba por la polivalencia que le daba al bloque, siendo un buen llegador, rodador y hombre de equipo en todos los frentes, desde la primavera hasta el mismísimo Tour de Francia.
La clave ya la dio en la primera etapa de la París-Niza, en la que los amarillos empezaron el trabajo de intimidación del personal.
El ataque que armó el equipo neerlandés en una cota cerca de meta para dejar solos, a relevos, a Laporte con Roglic y Van Aert, ya dio pistas del gran salto que el francés estaba experimentando en esta escuadra.
Reventó los rivales y se hizo uno con dos superclase para llegar a meta y tener el reconocimiento que merecía su descomunal trabajo
Porque Laporte ha tenido eso, mucho trabajo pero también brillo y lucimiento, logros muy complicados de reunir en un hombre de equipo, como a priori era su caso.
Ha podido, por ejemplo, abrir la caja de victorias en el Tour de Francia, con Vingegaard en la víspera de su éxito final, consiguiendo un triunfo que no vino más que a conectar con aquel de la carrera hacia el sol: no sólo trabaja y es útil al equipo, si no que también suma al casillero.
En el Tour se mimetizó con la segunda línea, formando un efectivo tándem con Tiesj Benoot en los momentos previos a los grandes golpes.
Para el Tour ya sabíamos, por eso, que su golpe de pedal iba a sumar, pues a la de París-Niza, se unió la exhibición mano a mano con Van Aert en Harelbeke, donde no cupo gran sorpresa, ganó el jefe.
Pasando página al Mundial, Laporte fue el plan B de una Francia muy agresiva, a veces igual demasiado, toda vez se perdió la esperanza de capturar a Remco.
Esprintó a ciegas, sin estar seguro que era la plata lo que estaba en juego y acabó con la presea colgando del cuello.
El broche de Australia, junto al Memorial Vandenbroucke, pone de relieve la cuadratura del círculo que ha logrado Laporte en 2022, ser un gregario, hombre de equipo y ganador en uno, y además durante gran parte del año.
Imagen: A.S.O./Alex Broadway





