Ciclismo
Tom Pidcock es de vivir al día
Un talento como el de Tom Pidcock no se puede domar de un día para otro
La victoria de Tom Pidcock en el AlUla Tour ha generado diversas lecturas, pero la más destacada es verlo al frente de la clasificación general.
No es para menos, estamos hablando de la primera clasificación final del británico, quien sigue siendo acompañado por el relato, casi en la misma proporción de importancia que los resultados.
No olvidemos que estamos hablando de una carrera en la península arábiga, no en una World Tour, ni mucho menos en el UAE Tour, con rivales que, pobres, bastante tenían con contenerle.
Este éxito llega en su primera carrera con el Q36.5, tras uno de los movimientos más importantes del mercado en bastante tiempo.
Su salida de Ineos, donde no era feliz, donde las cosas no estaban saliendo ni la mitad de bien que deberían haber resultado, significó el cambio más drástico de los últimos años, dado que se produjo en un equipo emblema del Reino Unido y con una de las grandes figuras del ciclismo británico.
Claro que, por mucho Ineos que haya, por mucho plan que se le imponga, Tom Pidcock es como es: un alma libre, el verso suelto de un ciclismo planificado hasta el aburrimiento. Por eso, lo que venga, bienvenido sea. Es indiferente si hablamos de una clasificación general, una clásica o una etapa tipo Alpe d’Huez.
La carrera de Tom Pidcock vive del día a día.
Este año se ha quitado la presión del Tour, que no se verá en abierto, o solo a un módico precio en el Reino Unido. Pensar que el AlUla Tour puede ser un antes y un después es precipitado.
Estamos en ese punto de la campaña que nadie mencionará en los balances dentro de diez meses.
Lo que tenga que ser, será. Lo que está claro es que estamos ante un ciclista especial. Si gana otra general, ya lo veremos.
Imagen: AlUla Tour/Pauline Ballet



