Ciclistas
Tom Dumoulin vino para cambiarlo todo
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¿Es Tom Dumoulin el nuevo campeón en ciernes?
Cada cierto tiempo el ciclismo se reinventa, como alma que lleva el diablo, camina en el filo, pero adelante y nos sorprende con un cambio de paso, una torcedura de la realidad. En este ciclismo de Youtube, que premia las llegadas explosivas, la concatenación de dureza, la indigestión de alturas… llega Tom Dumoulin.
Para que nos hagamos una idea, y una vez más lo decimos, Tom Dumoulin cumple el perfil de ese campeón atlético, de complexión imponente, largo, ancho de espaldas, resistente en montaña, complicado de descabalgar, un diésel que no escatima en cimas pequeñas, porque en llegadas explosivas no toca techo en la agonía. Se corresponde con un rodador excelso, un contrarrelojista de gran recorrido, de los que rompen en el test individual y gestionan la renta en la montaña, en la alta montaña.
El perfil nos es familiar, e incluso querido. Dumoulin encajaría perfectamente en el perfil de ciclista de los noventa, y sí, sus similitudes con Indurain no pueden ser obviadas.
Como Miguel es un ciclista que se significa como uno cada tanto en la lucha contra el crono. No es que gane, es que machaca, desmoraliza. Mirad esa crono del Mundial, en el llano, en la subida, tanto dio, era un rodillo, y le faltó muy poco para doblar a Froome, en ese simbólico cruce de caminos de grandes nombres imágenes que marcan, como cuando Indurain dobló a Chiapucci, Anquetil a Poulidor o Armstrong, permitidme el recuerdo, a Ullrich.
A Froome le salvó la campana ese día. De hacerse dado la circunstancia, luces rojas se encenderían en la casa del Sky, porque saben que en el ramillete de ciclistas que han venido a complicarle la vida a su estrella, este holandés es la punta de lanza.
Pero no perdamos más tiempo especulando, hechos consumados…
La admiración por Dumoulin viene por episodios, píldoras de corredor con grandes perspectivas. Cuando Nairo volaba, dejaba atrás todo rival en el Blockhaus, cuando pensamos, tuvimos un flechazo mental de que el colombiano podía hacer suyo el Giro ya en el primer tercio, emergió Tom, figura esforzada sobre la bicicleta, progresando, recortando y saltando hacia el liderato tras una de esas cronos que resultan antológicas, por el resultado y por el efecto que produce verle rodar.




