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Thomas De Gendt, el ciclista del pueblo
Tres victorias que definen el amor del público por ciclistas como Thomas De Gendt
En el paraíso de los datos y la ciencia que dominan hoy el ciclismo, el estilo de Thomas De Gendt conectaba con las raíces del deporte, con sus inicios y, sobre todo, con el sentimiento del aficionado.
El belga, que se despide del profesionalismo este año, ha sido uno de esos ciclistas que encarnan la esencia del ciclismo puro, ese que surge del sacrificio, la valentía y la capacidad de desafiar los límites. Su carrera ha estado marcada por una cualidad que pocos poseen: el arte de la escapada.
Porque sí, se puede ser grande y querido cazando la escapada buena.
Entre los muchos momentos significativos de su trayectoria, quiero destacar sus triunfos en las tres Grandes Vueltas.
En el Giro de Italia, De Gendt firmó un etapón histórico en el Stelvio en 2012. Aquel día, en la penúltima etapa, el belga se aventuró en una escapada épica que lo llevó a ganar en una de las cimas más icónicas del ciclismo. No solo fue una victoria de etapa, sino también una demostración de resistencia y táctica que lo catapultó al podio final del Giro, junto a Hesjedal y Purito. Un logro pocas veces alcanzado por un especialista en escapadas. Aquella jornada quedó en la memoria de los aficionados como un ejemplo de lo que significa no rendirse nunca.
En el Tour de Francia, su primera victoria llegó en 2016, en una etapa que parecía diseñada para él: el Mont Ventoux. Fue el día del caos, con la cima anulada por el viento y los favoritos neutralizados por la cantidad de público en el primer tercio de la subida. Las míticas imágenes de Froome corriendo a pie de amarillo cuesta arriba quedaron para la historia.
Como en el caso de Julio Jiménez en el día de la muerte de Tom Simpson, De Gendt ganó aquella etapa gracias a un ataque lejano. Se lanzó en solitario y resistió los embates del pelotón para cruzar primero la línea de meta en una de las montañas más emblemáticas del ciclismo.
Aunque para muchos, su victoria más memorable en el Tour fue en 2019, cuando, tras escapar durante muchos kilómetros, resistió la persecución de Alaphilippe y Pinot, ambos desatados. Aquella jornada demostró tener un motor y una determinación fuera de serie.
En la Vuelta a España, De Gendt completó el círculo en 2017 con un triunfo en la etapa 19, que terminó en Gijón. Apostó, como siempre, por una fuga temprana, aprovechando cada oportunidad y midiendo sus fuerzas en un sprint reducido contra Pantano, un joven Iván García Cortina y Rui Costa.
Lo que hace valiosos los triunfos de De Gendt no es solo el hecho de haber ganado en las tres Grandes Vueltas, algo reservado a un selecto grupo de ciclistas. Su éxito se construyó sobre una filosofía de carrera que priorizaba el espectáculo, la valentía y la pasión.
Thomas no corría solo para acumular victorias, sino para honrar el espíritu del ciclismo: desafiar lo establecido, arriesgarse y brindar emoción a los aficionados. Incluso cuando está de vacaciones, la bicicleta sigue siendo la columna vertebral de su felicidad.
Sus victorias no son solo números en una estadística; son capítulos inmortales para la leyenda del ciclismo.
Imagen: A.S.O./Alex BROADWAY




