Ciclistas
Tadej Pogacar, no busquéis nada igual
Lo que Tadej Pogacar está consiguiendo es lo mejor a lo que podemos aspirar
Giro y Tour, sin entrar en otras estadísticas ni victorias, en un mismo año resumen lo que acabamos de presenciar de Tadej Pogacar.
Es el ciclista definitivo, total, todo lo que se propone, focaliza y no deja ni los restos.
No es el momento de entrar en ello, en todo caso sí en lo que nos regala cada vez que se fija un dorsal en su espalda, un premio completo y redondo, 360 diríamos, que va desde la sensación de apreciar algo único e histórico hasta el cumplimiento con una estadística brutal.
Tadej Pogacar hace bellos los fríos números, lleva el ciclismo a otro estadio y conecta con los ancestros, con aquellos que un día dijimos nadie más iba a poder imitar.
La temporada de Tadej Pogacar que se corona en el primer Tour de Francia que acaba lejos de París entra ya en los anales de siempre.
No sabría yo calibrar el tamaño de esta obra, pero conectaría directamente con alguna de las que firmó Bernard Hinault hace más de 40 años.
Eso es, cuatro década de historia contemporánea del ciclismo que el amigo Tadej Pogacar se ha papeado en la conquista de su tercer Tour de Francia.
Su cultura del esfuerzo quedó comprobada otra vez más, pero su hambre infinito es lo que impresiona, casi asusta.
Las victorias alimentan su casillero a una misma velocidad que parecen llegar casi sin buscarlas, como en el alto de Couillole.
Tadej Pogacar ha logrado recuperar el doblete ausente desde Marco Pantani 26 años después, y no sólo eso, seis etapas en el Giro y las mismas en el Tour de Francia.
Es abrumador, estadísticamente hablando, como decíamos, inapeable, nunca visto.
Si le añadimos Strade, Lieja y Volta tenemos una temporada de esas para enmarcar, que dejan atrás otras que vimos en primera persona, como la de Jalabert en 1995 o Gilbert en 2011.
Esto es otro nivel, es soñar entre los mejores de la historia, con la sensación de poder que todos apreciamos, sumada a una progresión que no encuentra techo, como es de suponer en un ciclista que por primera vez no ha optado al maillot blanco.
Y eso es lo que asusta y alimenta nuestros sueños, Tadej Pogacar sigue siendo joven, pero ello no le ha impedido ganar una barbaridad y mantener intacta la ambición.
Su tercer Tour de Francia engrosa una lista que empieza a crecer en números absolutos.
Seguro que volverá a defender su título el año que viene, pero por el camino seguirá haciéndonoso soñar.
¿Qué será lo siguiente?
¿El Mundial?
¿La París-Roubaix?
Va a seguir tirando abajo las puertas dela historia, sólo un tipo de su tamaño, de su calibre, logra insertar el Tour de Francia en esa ristra de éxitos con esa naturalidad, ganando no, aplastando, pero sin ofender, levantando una sonrisa.
Por muchas más…
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





Deté Suiss
23 de julio, 2024 at 1:22
A ver qué tal envejecen estos artículos de adoración
Iban Vega
23 de julio, 2024 at 13:46
espero que bien o acaso deseas que queden en entredicho???