Ciclismo de carretera
Si Contador no se alegra de la victoria de un Eolo ¿quién lo hará?
La celebración de Contador por la victoria del Eolo se daba por descontada
Me sorprende que sorprenda la celebración de Alberto Contador por la victoria del Eolo en la cima del Gran Sasso.
Cuando Davide Bais cruzó primero la línea de meta, si ver nada en Instagram en directo, ni otra monserga, ya podía imaginar a Contador montándola viendo las imágenes.
Es cierto, para mí, como cuando Fortunato en el Zoncolan, el exciclista exagera, forma parte del personaje y hasta cierto modo es entendible y más que previsible.
Evidentemente le ha llovido las críticas.
Sinceramente hay cosas peores que este show, mucho peores y trascendentes, que cada uno celebre como quiera, sin meterse con terceros.
Me apena por eso que el bosque no nos deje ver el cielo.
Para un equipo como el Eolo, tan lejos de los grandes, esto es un regalo caído del cielo -que no regalado-, una victoria, un victoríón histórico, que caerá mejor o peor, pero que a Contador le da la vida para que siga adelante con su equipo.
Hace unas semanas hablamos con Rubén Martínez, uno de los directores del Caja Rural y le preguntamos cómo se manejaban en un pelotón tan complicado como el de la Volta a Catalunya.
Al final habló de presencia, de dar guerra, plantar cara y si hubiere opción ganar algo.
Eolo está en esa misma tesitura, corren contra gigantes y si una cosa logran es que ese maillot celeste se ve escapado en cada etapa.
Y para mí esa es la noticia, más allá del artificio que pone a Contador como TT.
Esa es la noticia y una realidad que a muchos no gustará pero que es tal cual.
Contador, quintando algunas batallitas que necesita contar, es un buen comentarista, que lee la carrera, sabe lo que pasa dentro de ella y sufre las desgracias de los ciclistas en carne propia.
Y no todos logran eso.
Imagen: @LeGruppetto





