Primoz Roglic
Top2022 Roglic, rey de corazones
Los umbrales de sufrimiento y excelencia de Roglic se tocaron este 2022
La imagen final de Primoz Roglic de 2022 pertenece a una torrida sobremesa extremeña, hecho unos zorros, mirada perdida, sangrando cual talla barroca, sentado ante una valla de la Vuelta a España.
Había jugado su última partida, se fue al suelo de forma más increíble -creo que Wright poco o nada tuvo que ver- y se había ganado nuestros corazones, era el rey de corazones.
Recuerdo la primera Vuelta que gana Roglic, hace tres ediciones, cuando desde ciertos medios le tachaban de distante y frío.
No me gustó entonces aquella versión que se vendió de él, pues creo que esta gente ejecuta un trabajo con mayor o mejor tino, y se va a su casa, con los suyos, a resteñar heridas y disfrutar los éxitos.
Sin embargo, a nadie le amarga un dulce, y si un campeonissimo como Roglic le añade calor, una sonrisa y una pizca de cercanía, pues mejor.
¿Cuándo empezó Roglic a ser el rey de corazones?
Creo que aquella tarde La Planche des Belles Filles, desencajado, con casco torcido, nos empezó a ganar por ese lado.
La erótica del perdedor podríamos decir, pero en su caso hay más, mucho más.
Primero y ante todo, esa capacidad de rehacerse en el segundo cero de la desgracia, desde el mismo centro de la tragedia, Roglic empieza a ganar la siguiente carrera.
¿Podrá Roglic volver a ser el que era después de este 2022?
Yo diría, sin dudarlo, que sí.
Si miramos atrás, no hay sido tan malo el año que acaba, no al menos en la estadística, pues Roglic arroja dos triunfos que eran dos granos en su camino, París-Niza y Dauphiné.
Esta vez no hubo “last call” en caídas, no mediaron ni en marzo no en junio, pero sí hubo jornada final de zozobra en Niza, con Van Aert salvador, y la sensación que Vingegaard ya volaba en el Delfinado, como diría Alix, al extremo que no quiso hacerle sorpasso a su compañero esloveno.
Ahí, en la estadística Roglic apuró bien, otra fueron las sensaciones.
Cuando creíamos haberle visto sufrir todo lo sufrible y rehacerse todo lo que daba, la carretera le volvió a poner a prueba.
Como ya dijimos hace unas semanas, y repetimos, Roglic fue la clave de la jornada del Granon para empezar a minar la fortaleza de Pogacar en favor de Vingegaard.
Conociendo al personaje, sabíamos que cuando arrancó en la coronilla del Télégraphe, éste no iba a parar hasta el final, con la certeza que estaba ejerciendo la única jugada posible para acabar con el dorsal número uno.
Me dijo Sepp Kuss que posiblemente minusvaloraran a Pogacar en el Tour 2020, esta vez no iba a ocurrir lo mismo.
Poned las cosas en contexto, el etapón del Granon de Roglic a favor de Vingegaard se ejecuta con el esloveno arrastrando heridas y lesiones del pavés, las mismas que le hicieron abandonar el Tour, empezar la Vuelta mermado y acabar en el quirófano este otoño.
Éste es Primoz Roglic, incluso cuando las cosas, en lo personal, no marchan.
No le veo ganando el Tour, y me duele escribirlo, pero dicen que el ciclismo pone a cada uno en su sitio, tarde o temprano, si eso es cierto, no dudaría en decir que querría verle en lo más alto de París.
Imagen: A.S.O.- Pauline Ballet





