Ciclistas
Pero qué pintaza tiene Quinn Simmons
El motor de Quinn Simmons puede ser clave en muchos momentos importantes de la temporada
Aunque parezca que lleve mil años en el pelotón, no lleva tanto ese juvenil de oro en Yorkshire, en la merienda de los americanos, llamado Quinn Simmons.
Hablamos de uno de los talentos más brutales que corren ahora en el áspero circuito lleno de estrellas precoces.
Quinn Simmons no suena en las grandes quinielas, yo mismo muchas veces no le tengo en cuenta, pero el chaval lleva en el negocio desde el aciago 2020, y sólo tiene 21 primaveras, aunque en mayo hará 2, y ya ha dado que hablar.
Es joven, muy joven y sin embargo se debate entre los grandes, gente experimentada, dando la medida de un ciclista que no sé si ganará mucho, a priori diría que no, pero que va camino de ser un, no sé, ¿Mohoric?, corredor poderoso, espectacular, con pequeño pero interesante palmarés y decisivo en muchas de las carreras en las que ponga el pie.
Ya lo hemos visto en buenas aventuras en el Tour, desistiendo un día de seguir al loco de Van Aert, y en alguna clásica.
Transmite eso que decimos clase y categoría sobre la bicicleta, virtudes que si trenza con el olfato que demostró en la etapa que gana en la Vuelta a San Juan pueden hacerse irresistible.
A la exhibición de fuerza que despliega al final, le viene la previa del ataque en el momento clave, en un instante de duda de Remco Evenepoel al frente del pelotón, para irse sólo, rompiendo el sprint ¡a menos de un kilómetro de meta!
Esas cosas, aunque estemos en enero y San Juan, no están al alcance de todos.
Qué ternura transmitía Max Richeze agachando la cabeza como derrotado, pero no le quedó ante un querubín de metro ochenta que tiene 17 años menos.
Me dijo Sepp Kuss que en Durango, USA, crecen en altitud y grandes montañas, este Simmons trae buen material de allí, son pocos pero muy buenos y lo mejor es que es verles rodar es una delicia.
Imagen: FB de Vuelta San Juan




