Ciclismo
Que sea un gran O Camiño
En tres años O Gran Camiño ha roto los moldes
Lo de organizar carreras es un milagro, lo digo como lo pienso y siento, lo digo tras lo presenciado la semana pasada en la Vuelta a Andalucía y lo que nos espera estos días en O Gran Camiño.
A las mil vicisitudes e imponderables, el organizador lidia con un cambio de poderes en este ciclismo, una permuta de roles que pesa en el tapete.
Los ciclistas y por ende los equipos han ganado ese poder y respeto que antiguamente tantas veces se pasaba por algo.
Hoy si un tío con carisma en el pelotón dice que la carrera se para porque hace frio, llueve mucho o nieva, se hace y punto.
O Gran Camiño lo tiene claro eso y lo lleva a la práctica, por eso cuando muchos se rasgaban las vestiduras el año pasado en el momento de cancelar la primera etapa por la nevada sobrevenida y los peligros del descenso, los mentores de la carrera gallega plegaron velas y todos para casa.
Sabían que en su crecimiento necesitaban algunos de los que posiblemente incitaran el parón y ayudaran a ejecutarlo.
O Gran Camiño 2024 presenta un cartel envidiable, quizá en parte por eso, por ponerse en el lugar del ciclista y congraciarse con él, en un entorno agradable para el competidor en un entorno como el gallego, tan entendido en ciclismo como bello para este deporte.
Y as tenemos en la carrera
Ciclismo en Galicia en febrero, es posible, y vienen muy buenos a jugarse los cuartos en cuatro etapas, tantas como provincias que hacen justicia a la tierra, con desnivel acumulado y kilometraje contenido, que para muchos es la primera carrera del año.
Todo con una crono mediana nada más empezar, como elemento disruptivo y juego de despiste.
La carrera es una delicia en todo, los montajes que percibimos desde la televisión, en el acompañamiento mediático, en el amor por el territorio…
Pues si, mola mucho cómo venden el territorio. Un ejemplo. https://t.co/1h8fQWgHPy
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) February 19, 2024
Si hasta tendremos los Twichts de esos dos locos David y Albert de A pie de puerto y A cola de pelotón…




