Opinión ciclista
Qué necesaria es gente como Tim Wellens
Las palabras de Wellens son un retrato de lo crudo que es el World Tour
Si decimos que Tim Wellens ocupa la plaza 64 entre los 100 mejores ciclistas del mundo en el ProcyclingStats, posiblemente más de uno podíamos imaginar que esa plaza no le hace justicia, dada la omnipresencia del ciclista valón, pero si miramos su temporada veremos que la plaza incluso es hasta benévola para con sus resultados
Y es que el año que toca a su fin está siendo un via crucis para un ciclista valiosísimo y apreciado.
Tim Wellens ganó la general de la Estrella de Bessèges hace ocho meses y nada más.
Firmó plazas meritorias en carreras durísimas como Tirreno y en otras tipo Polonia, pero nada más.
Lo que en otro corredor seria tirar balones fuera, para Tim Wellens es admitir directamente que no va, que no camina y que no sabe el motivo.
Leemos que en el Giro de la Emilia las luces rojas se encendieron, que tras buenos entrenamientos las cosas no salen y cuando los buenos abren gas, no hay manera de seguirlos.
Lo dijo, pocos días antes de forma parte de la escapada larga de Lombardía, como queriendo dar una patada adelante.
También habla de analíticas que le han dado todo bien, incluso tras renunciar al Tour de Francia.
Se declara “decepcionado”.
No es la primavera vez que lo decimos, admiramos a los corredores que saliendo de la norma dicen las cosas como las sienten y las padecen.
Tim Wellens ha meado a veces fuera del tiesto, como cuando puso en duda actuaciones de Valverde sin mayor prueba, pero generalmente es un tipo que gusta escuchar y seguir.
Su noción del ciclismo es la propia de un tío nacido en una tierra que vive este deporte como una religión, con pasión y respeto, que dice las cosas como le vienen a la cabeza y no tiene problema en admitir que no camina, un poco como su gran amigo Thomas De Gendt.
No es casualidad que ambos sean nota discordante en el discurso casi monolítico del World Tour, donde todo el mundo camina y tira adelante con lo que sea y se marque desde los equipos.
Y es que en el máximo circuito nada es gratis, todo cuesta mucho, tanto, que el goteo de gente que se queja no cesa y no son unos cualquiera quienes se quejan, Wellens y De Gendt lo han dicho, también Gilbert, lo mismo que Bardet.
El glamour que vemos en la televisión dista mucho de lo que hay detrás.





