Opinión ciclista
El necesario castigo para la “Opi-Omi”
Causar los daños que provocó la “Opi-Omi” no puede salir gratis
Causalidad o no, leemos, meses después sobre la suerte judicial de la mujer del cartel “Opi-Omi” poco antes de la presentación del Tour de Francia.
El fallo que pende sobre ella no es pequeño, aunque no sé si proporcionado.
Se fallará en la corte criminal de Brest y el castigo va de 15.000 euros a un año de prisión que, desde mi más completa ignorancia, no creo que cumpla jamás.
En todo caso la “Opi-Omi” recibirá un buen escarmiento a la frivolidad de girar la espalda al pelotón, para dar un paso al frente con el fin de dominar el tiro de cámara.
Ha sido una imprudente de manual y puesto en peligro a terceros, al punto que ha conseguido que varias personas, ciclistas en este caso, no hayan podido ejercer su profesión durante varios meses.
Marc Soler y Tony Martin, entre otros muchos, se sentirán en cierto modo resarcidos.
Dicen que la chica fue a comisaría avergonzada y superada por lo que hizo, no es para menos.
Lo que está en juego en una primera etapa del Tour, encima en la Bretaña, es tan gordo, tantos intereses, tanta preparación para estar ahí, que jugar con esta frivolidad es indignante.
Lo que acontezca aquí, el fallo que resulte, no es poca cosa, teniendo en cuenta que el el año que viene los rumores apuntan que el Tour de Francia volverá a Alpe d´Huez, subida icónica, un teatro de un millón de espectadores que a veces colapsa de éxito.
La cantidad de subnormales que corren al lado de los ciclistas, los que se cruzan, los que se disfrazan es tal que conviene poner coto con una sanción ejemplar
A no ser que el Tour pretenda morir de éxito.
Igual que Tony Martin, felizmente retirado, y Marc Soler pueden hablar de la que se armó en la primera etapa del este Tour, Vincenzo Nibali podría explicar cómo narices se fue al suelo en aquella nube por las bengalas en Alpe d´ Huez hace tres años.
Y no, nosotros no somos justicieros, ni nada por el estilo, sólo celebramos que se tomen medidas contra la gente que convierte las cunetas del Tour, especialmente esta carrera por lo que atrae y mueve, en un auténtico circo.
Sólo queremos protección para el artista de la función y no leer tweets como éste de Johnny Hoogerland diez años después de su terrible accidente en el Tour, el mismo que acabó con el ciclista en una alambrada…
She probably hid away in the same hole as you did @amaurysport
10 years ago…https://t.co/FVoE3Rfb2X— Johnny Hoogerland (@zeeuwseleeuw) June 30, 2021
“Opi-Omi”: hay mejores formas de honrar a los abuelos.






JESÚS EGUIZÁBAL
13 de octubre, 2021 at 14:05
Poco me parece, pues hay muchos ciclistas que deben abandonar para lo que se han preparado todo el año, y sus equipos invierten mucho dinero en ellos. Quizás en Lombardía podía Masnada haber dejado a Pogi en la cota, pero los aficionados no dejaban espacio para intentar hacerlo, pues no había suficiente anchura para poder adelantar, solamente podían ir uno detrás de otro, el público debería dejar la calzada libre y eso condiciona las competencias, demasiado encima de los corredores, y sin mascarillas.