Ciclismo
Tim Wellens sólo podía ganar en Jaén
Jaén y Tim Wellens disparan un UAE ya disparado
No hay ciclista que explique mejor la esencia de la Clásica de Jaén que Tim Wellens.
Lo suyo con los caminos de olivos no es una casualidad ni un golpe de fortuna, es la consecuencia lógica de un corredor que parece diseñado en un túnel de viento para este escenario concreto.
El belga es el prototipo de clasicómano total: posee la habilidad necesaria para bailar sobre la tierra y el adoquín ligero, pero mantiene ese perfil de las Ardenas que le permite digerir las subidas sin que se le apague el motor.
Su trayectoria en la prueba andaluza es un ejercicio de insistencia y progresión que no encuentra parangón.
Si repasamos el historial, la victoria era una deuda pendiente: décimo el año pasado, cuarto en 2024, tercero en 2023 y aquel segundo puesto en 2022 donde solo el canibalismo de Tadej Pogačar le privó de la gloria.
Pero el factor individual, por imponente que resulte en el caso de Wellens, se queda corto si no analizamos el contexto de un equipo que ha convertido el calendario profesional en su particular jardín privado.
El UAE Team Emirates ya no acude a las carreras a competir en el sentido tradicional de la palabra; acude, simplemente, a recoger el trofeo.
La superioridad es tal que el interés se desplaza a menudo hacia cuál de sus piezas será la elegida para la foto, navegando entre dobletes y tripletes que empiezan a ser norma.
En Jaén, la guardia pretoriana que escoltaba la opción del belga era sencillamente insultante: Igor Arrieta, Jan Christen y un Benoît Cosnefroy recién llegado a la estructura, como si el bloque necesitara más pólvora para someter al resto.
La narrativa de la carrera se rompió cuando el UAE decidió que era el momento de ejecutar.
Cuando este equipo se mueve, no busca tantear el terreno ni desgastar al rival por inercia; ataca para hacer daño y, casi siempre, para firmar diana.
Wellens se marchó a más de cincuenta kilómetros de la meta con esa determinación fría de quien se sabe superior.
En el momento en que abrió hueco, la sensación generalizada fue de final escrito: si la mecánica no decía lo contrario, el belga iba a llegar.
Este éxito rotundo se encadena con un estado de gracia permanente de la formación, apenas unas horas después del impacto de Isaac del Toro en el UAE Tour batiendo a los velocistas y tras la exhibición de Marc Soler en Murcia. El rodillo no se detiene.





