Ciclismo
Pogacar y Merckx a los 27 años
Aunque por detrás, Pogacar no está tan lejos de lo que Merckx logró a su edad
Medir a Tadej Pogacar con la vara de medir de Eddy Merckx no es una osadía, es una necesidad estadística para entender en qué punto de la historia nos encontramos.
A menudo, el entusiasmo del presente nos nubla la vista, pero cuando acudimos a la frialdad del dato, la realidad impone su propia jerarquía.
A los 27 años, la edad que marca el presente del esloveno, la comparativa con el “Caníbal” arroja conclusiones que conviene analizar sin el sesgo de la admiración inmediata.
El primer muro es el de la efectividad.
La voracidad de Merckx a esta edad roza lo paranormal: acumulaba 181 victorias, habiendo alzado los brazos en un asombroso 39% de las carreras en las que compitió.
Pogacar, que nos parece un corredor de otra galaxia por su capacidad de ganar allá donde va, firma 108 éxitos, lo que supone un 27% de efectividad.
Son cifras soberbias para el ciclismo moderno, las mejores en décadas, pero palidecen ante la dictadura del belga en una época de calendarios extenuantes y menos filtros competitivos.
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En el terreno donde se cincela el mito, las grandes vueltas y los monumentos, la distancia persiste.
Merckx sumaba siete coronas en vueltas de tres semanas frente a las cinco de Pogacar.
En este punto, es obligatorio mencionar el factor Jonas Vingegaard.
El danés ha sido el único capaz de poner un techo al esloveno, arrebatándole dos Tours de Francia que hoy le darían un empate técnico con el belga.
En monumentos, la brecha es más estrecha, con doce victorias para Merckx por diez de un Pogacar que parece haber hecho de las clásicas su jardín particular.
Donde sí encontramos un equilibrio absoluto es en el maillot arcoíris: ambos cuentan con dos Mundiales en su haber a esta edad.
La pregunta que flota en el ambiente es si Pogacar podrá sostener este ritmo de conquista.
Igualar a Merckx no es un objetivo declarado, ni debería ser una obsesión que termine por quemar su carrera, pero el ritmo es el que es.
Veremos dónde queda el esloveno frente al astro belga al final del camino, aunque numéricamente el récord de Merckx parece blindado para siempre.
El ciclismo ha cambiado, la especialización es extrema y, aun así, Pogacar es el único que nos obliga a desempolvar los libros de historia para buscarle un igual.



