Ciclismo de carretera
La París-Niza que no sale de París ni llega a Niza
Que la París-Niza no llegue a Niza no deja de ser coherente
La París-Niza que está dominando Primoz Roglic no acabará en Niza, se quedará un poco antes, en Levens, el típico pueblecito de escarpada antesala de la Costa Azul, pequeño, íntimo, pero cerca de Niza, aunque sin el mar de fondo.
Es el precio, un año después, de esta pandemia que sigue cobrándose facturas, “en diferido” como diría alguna, pero que al menos, en lo que hace referencia al ciclismo, no nos está privando de la parte sustancial de la primavera, lo que es un logro, creo, poco reconocido al deporte que más se mueve por los sitios.
Una París-Niza que no acabará en Niza, como la del año pasado que puso el final en el alto de La Colmaine, con Nairo alzando los brazos y Schachmann llevándose un amarillo que vemos muy improbable revalide.
Aquella tarde de sábado 14 de marzo un sentimiento de desazón y vértigo invadía nuestras vidas ante un inevitable confinamiento por una pandemia que prosigue haciendo estragos en nuestras vidas.
Que la París-Niza no finalice donde su nombre indica nos hace pensar en las muchas carreras en la historia que llevan el nombre de París pero que no salen de la capital francesa.
La París-Niza es un ejemplo, nunca salen del “coeur parisien” y sí desde una “banlieu” mejor o peor ubicada.
Este año hemos disfrutado del pelotón jugándose en el primer amarillo por los alrededores de Versalles, el palacio de los palacios, que está cerca de París, pero que no es París.
Otros años han ido a izquierda o derecha, pero la París-Niza no salió de París, como estos dos años no ha llegado, ni llegará a Niza.
Si miramos más allá, comprobaremos que la París-Roubaix hace tiempo ya que sale de Compiegne, regio lugar en el corazón de la República, a más de ochenta kilómetros al norte de la capital.
Alguna de las ediciones de París-Tours han salido bastante al sur de la gran urbe, desde Chartres, por ejemplo, hito del gótico mundial, dado sombra al control de firma de la clásica de otoño.
La tradicional París-Bruselas, la clásica de las dos capitales, partía de Soissons.
Hoy esta prueba de velocistas se llama Brussels Classic.
Pero mirad la París-Bourges, la París-Camembert, la París-Troyes, la París-Chany… y decidme cuántas salen de la capital.
Sólo recuerdo una prueba que saliese del mismo pie de la Tour Eiffel, el Tour de Francia de 2003, el del centenario, aquello sí que fue ser fiel a a promesa de salir de París.
Al final que la París-Niza no aterrice en Niza es lo más coherente, pues tampoco sale de París.
Imagen: FB Paris Nice




