Ciclismo
Papu Gómez: Un positivo en fútbol no exime al ciclismo
Cuando surge un positivo como el del Papu Gómez, el ciclismo se sacude los males
No creo que exista la sobre reacción del ciclismo en cualquier otro deporte cuando surge un positivo como el del Papu Gómez.
Un futbolista conocido cazado y sancionado dos años, a eso no estamos acostumbrados, cierto, pero habría que ser un poco cenutrio para justificar la desgracia de nuestro deporte en las malas noticias de otros.
Es cierto que siempre miramos el fútbol con lupa, y aunque nunca pondría mano en el fuego por éste y por casi nada, la verdad es que un positivo en el deporte rey, como que sabe diferente.
Hace un tiempo, saqué un post sobre la realidad actual del ciclismo, que no hay positivos ni noticias en sentido, aunque de facto, estemos viviendo sanciones encubiertas como la de Nairo Quintana.
El ciclismo ahora mismo no es el deporte que peores noticias da en este sentido, pero ello no quita que flote en el ambiente una cantinela sobre la limpieza de nuestro deporte.
El estigma que se arrastra es tan grande, que llevaría más de un generación limpiarlo y aún así siempre estaríamos sujetos a una posible mala noticia
Se ha abusado durante décadas y se ha ensuciado mucho este deporte, tanto, que nunca deberíamos ni mirar ni hablar de los demás, que seguro que tienen lo suyo.
Incluso en un periodo de “relativa tranquilidad” como el actual, somos susceptibles de poner el grito en el cielo cuando un positivo salta en el fútbol.
Dicho todo eso, hay mucho te triste en el positivo de Papu Gómez y sus consecuencias, más cuando en fútbol algo así es muy complicado de ver.
Por mucho que fútbol y ciclismo sean deportes muy diferente, son curiosas las excusas del deportista, que no son muy familiares a los aficionados del ciclismo.
Que si tenía tos, que si me tomé jarabe de mi hijo, que si un uso terapéutico… lo que tú quieras, pero la licencia federativa de un futbolista de 35 años se ha suspendido por dos.
En plata, eso es en la práctica una jubilación anticipada, un daño colateral pequeñito para el monstruo del fútbol, prescinde de un profesional prescindible, evidencia que hay controles sorpresa para nuestra sorpresa y demuestra que “el sistema funciona”.
Grandes.




