Opinión ciclista
Una lectura no futbolera sobre la salida de Messi del Barça
Lo triste es que la marcha de Messi del Barça ahoga los esfuerzos de auténticos héroes
Tarde de plañideras y quejidos la del jueves con el anuncio del final de Messi en el Barça y desde entonces más de lo mismo.
Un país que suspira por mejorar su medallero olímpico y el día que logra dos oros, está más pendiente de un argentino que deja un club de fútbol.
Pues eso….— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) August 5, 2021
Antes de entrar en harina, sitúo la escena, y explico brevemente qué percepción tenemos de Leo Messi y de su salida del Barça.
No es la primera vez que escribo en este mal anillado cuaderno sobre fútbol, de hecho, el de la pelotita es un deporte que me encanta, me gusta pasar horas viendo partidos, estudiando jugadores, escrutando tácticas, echarle interés a una Eurocopa, a una Champions en sus rondas finales y sobretodo al torneo que tengo encaramado muy cerca de los Juegos Olímpicos, el Mundial de fútbol.
Cuántos documentales de México 86 habré visto, cuántos resúmenes del Brasil vs Francia de Zico vs Platini, cuántas veces los goles de Maradora y los de Butragueño a Dinamarca.
Sinceramente no me identifico con un equipo, si hubiera que escoger uno, mi querido Espanyol, que da más disgustos que otra cosa, pero que cuando gana te deja una sonrisa.
Considero a Messi lo mejor que he visto, veo y veré en el fútbol, un jugador excelso, único, capaz de encajar un codazo en el Bernabéu durante la primera parte y firmar una remontada antológica en la segunda, hablando con el balón, haciendo muy bien lo que sabe hacer y llevando todo esto a un estadio.
Messi lo es todo en el Barça, bueno lo era, para quienes vivimos en BCN, y sabemos cómo se maneja la industria turística, Messi es marca e imagen de la ciudad,
Sabemos de la importancia del Barça, pero sobretodo del tremendo imán que es Messi para turistas viajeros, hombres de negocios y gente de todo pelaje.
No me equivoco si digo que Barcelona está un poco menos en el mapa sin Messi, ya no hablo del Barça, me refiero a la ciudad
Os parecerá exagerado, hablad con la Cámara de Comercio de BCN y os lo cuantificarán.
La salida de Messi del Barça excede la afición, es algo que entronca con grandes leyendas como cuando Jordan lo dejó, o en otra escala, Miguel Indurain, sin imperecederos, trascienden a todo y todos incluso a unos Juegos Olímpicos.
Dicho esto, y volviendo a la reflexión que compartimos el jueves, la misma no iba tanto por la dimensión de la figura, absolutamente universal y sí por el tipo de país en el que nos ha tocado vivir y la Semana Santa que se monta en estos casos.
Llevábamos días con medio país contando medallas y escrutando opciones para Tokio 2020, gente que habla de escalada, kárate y waterpolo como si fuesen rutina.
El tsunami Messi vino para ahogar el esfuerzo sordo de esos atletas
Hablamos de personas que no ganan más que el dinero para ir tirando, que se dejan la vida en el empeño, que sacrifican todo, relaciones y familia, para estar ahí.
De auténticos deportistas que no se mueven por lo verde, pues estarían haciendo cualquier otra cosa, y sí por amor a lo que hacen y en lo que creen.
Y no digo que a Messi no le guste jugar al fútbol, digo que lo suyo hace tiempo que dejó de ser sólo fútbol
Es Messi SA, una sociedad que supera al propio Barça, por eso, no entiendo tanto sentimiento, tanto sentimiento más allá de la magnitud de la noticia, un astro que deja el club de su vida, pero es que es fútbol, un negocio ruinoso que amansa a las fieras.
Es tan grande lo que se cuece ahí, que Messi no es dueño ni su futuro y se va entre sollozos como el crío corregido por sus padres.
Sabemos cómo está montado el mundo, que el sólo anuncio del argentino enviaba los Juegos a Marte, lamentarnos no soluciona nada más allá del simple hecho de expresar nuestra opinión y retratar la escasa cultura deportiva de nuestro país.
La gente consume todo lo que sigue a la salida de Messi del Barça, rumores, comentarios, opiniones y toda suerte de divertimentos, y la prensa se los da, pues para qué cambiar el paso y dar algo de calidad, algo que sea sincero y honesto, más allá de buscar el click sencillo.
España es fútbol, mal que nos pese, y seguirá siéndolo mientras admitamos que el mundo está así montad, luego nos asombramos por el medallero italiano en Tokio.






