Opinión ciclista
Movistar en la Vuelta: ¿Hay margen para el cambio?
La Vuelta invita a Movistar a probar cosas inéditas para los azules
La Vuelta sale de Picón Blanco con una general que brinda a Movistar una buena oportunidad para hacer las cosas diferentes.
Con tres bazas en el top ten, López y Mas, las más claras, con Valverde marcando músculo, los azules se ven una situación interesante, que no inédita, para plantear situaciones favorables en lo que queda de semana.
En una carrera en la que una primera limpia ya ha tenido lugar y en la que el gran favorito no tiene el mejor equipo, la realidad marca un guión en el que hay que ser audaz.
Ya sabéis, el camino hacia Velefique, final el domingo, presenta buenas trampas, algunas más obvias en forma de dureza, Cullera, Balcón de Alicante y la cima almeriense, y otras al albur del viento, Albacete.
El final de Picón Blanco, subida preciosa para un desarrollo tedioso -no por más montaña se tiene mejor carrera- puso al descubierto el valor intimidatorio y real de Valverde, aunque la mejor lectura fue ver a Enric Mas sacar unos segundillos que son oro para esa cabecita.
Lo que el año pasado fue una sangría de segundos en su contra en cada llegada en alto, ahora, al menos, ha demostrado saber gestionar la situación a su favor.
El redoble de Miguel Ángel López en el tiempo de descuento de la cima burgalesa no lo entendemos, no creo que lo entiendan ni en el mismo coche del equipo, tener a uno de los capos más calientes del pelotón viene con esto en el pack.
En todo caso, con lo que vemos por delante, por la situación de carrera y los líderes del equipo ahí, mejor moverlos cuanto antes, pues ahora son peligrosos los tres, y quizá no en unos días.
A su alrededor, vemos ciclistas buscando su sitio.
De inicio Roglic que no necesita un súper equipo para salir airoso, aunque ojo-atención, lo que le ha traído el Jumbo no es nada malo.
Luego, el Bahrain tomando las riendas, pero con Landa quizá temeroso de ser siempre el primero que se mueva.
Los Ineos con Carapaz en el alambre, un Egan que está velando armas y ese Adam Yates que parece facilísimo.
Con este somero paisaje, visto lo visto en Picón Blanco, Movistar debería pensar en grande, mover gente, infiltrar ciclistas, convertir la carrera en un camino de piedras y trampas para unos rivales que al final son el equipo visitante.
¿Será capaz Movistar de cambiar el chip en esta Vuelta?
Deberían, no les queda otra, corriendo a verlas venir, moviéndose como si el mejor estuviera en tu bloque, poco o nada se rasca que sea productivo.
A la vista están todas las grandes que sucedieron al Giro que ganó Richard Carapaz, una carrera en la que el bloque funcionó como un rodillo perfectamente engrasado por la inteligencia del ecuatoriano.
Y decir todo esto no es tirar por tierra los más de cuarenta años que Eusebio Unzué lleva en el negocio, ni atacar a nadie, ni siquiera ser un «hater» sin más.
Es explicar el motivo por el que por ejemplo, un equipo como Alpecin ha mojado en las tres grandes y los azules no la huelen desde el año pasado con Marc Soler en Lekumberri.
Las cosas no suceden porque sí, hay un motivo para esos resultados y Movistar, como gran capitalizador del talento español, es el ejemplo de que a este lado de los Pirineos no se ha entendido el tipo de ciclismo que estamos viendo cómo se impone sin forma de pararlo.
Lo que dijimos en el epílogo de los Juegos Olímpicos, es extensible a todo esto que decimos, el problema del ciclismo español no es de cantidad ni de calidad, es de concepto, cambiar el chip, saber que lo que funcionaba hace un tiempo ya no es suficiente.
No son los nombres, son cómo los muevas, como dancen por la carretera, creo que Movistar tiene una gran oportunidad en la Vuelta de demostrar que sabe hacer la carrera diferente.






