Ciclistas
No veo polémica en el desenlace de la Strade Bianche femenina
El final de la Strade Bianche femenina entre Vollering y Kopecky fue el que debía ser
Qué bien sale siempre el sábado de Strade Bianche con el enlace de la carrera femenina a la hora del vermut y la masculina, ya con los cafés.
Por medio dos mogollones ciclistas de primer orden en un paisaje que lo veis, es la maravilla toscana que millones de personas visitan cada año.
Si en la masculina, el triunfo del pequeño inglés fue incontestable, me ha gustado el reguero de impresiones que ha dejado la Strade Bianche femenina.
Ya tenemos lío #stradebianche23 pic.twitter.com/pKFY7RyHth
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) March 4, 2023
SD Worx hizo la pinza las rivales en un genial movimiento de dos tiempos, con la americana Kristen Faulkner ganándonos el corazón y desfondándose al final, Demi Vollering hizo la primera aproximación, con caballo de por medio, para que Lotte Kopecki diera la puntilla por detrás, cazar a su compañera, superar a la fugada y muy al final jugarse ellas el triunfo.
Es bonito cuando llegan dos del mismo equipo, la zozobra que se levanta y los pronósticos que quedan en el camino
Muchos veían a Kopecky ganadora, entrando primera en la última curva, pero con su compañera dando el último golpe casi bajo el arco, y sin poder de reacción.
Más allá de que no sabemos qué hablaron, o si se acordó algo, a mí el desenlace me gustó, y me pareció exento de polémica.
Vollering jugó y quemó cartas como su compañera y merecía el triunfo tanto como ella, además en el tema de jerarquía que tanto se maneja en estos casos, creo que ambas tienen buen caché.
Así las cosas, perfecto que la neerlandesa quisiera poner su nombre en el palmarés.
Sé que la historia nos deja otros desenlaces en los que se acuerda quién gana y dependiendo del tamaño del triunfo, se decide si es el jefe o jefa de filas, pero que alguna vez se rompa el guión y tengamos la sensación que el desenlace no era el esperado me gusta, más que nada por lo sorpresivo del momento.
En este ciclismo de grandes estructuras, que acaparan tanto talento y calidad, ya va bien que surjan estas cosas porque en ocasiones tengo la sensación que lo que vemos está lejos de ser competición pura y dura.
Vollering nos la garantizó en Siena.
Imagen: FB Strade Bianche




