Egan Bernal
No es un año más para Egan Bernal
Para Egan Bernal el 2021 es una campaña decisiva
Cualquier charla con alguien de Colombia acaba en Egan Bernal.
Con Goga Ruiz acabamos en el paréntesis que 2020 significó para Egan Bernal, con lo peor de esa lesión de espalda molestando, y cómo se descolgó de los mejores del Tour casi cuando no habían ni roto a sudar.
Y es ahí donde viene el gran dilema de Egan Bernal.
Se lo escuchamos a Santiago Botero, el golpe que el ganador del Tour 2019 recibió el año pasado fue tremendo, cuando incluso mejorando los números de la campaña actual no fue capaz ni entrar en la contienda de los eslovenos.
Lo que cuenta Botero nos pone negro sobre blanco en lo que se está convirtiendo este deporte, una máquina de picar carne, sin pasión ni miramientos, que no distingue edades ni condiciones.
Si el otro día dábamos cuenta que un pelotón de ilustres, entre ellos tres de los que superan las cien victorias (Valverde, Greipel y Cavendish), posiblemente se vea con pie y medio fuera de la élite más selecta del ciclismo, al poco comentamos sobre la retirada, momentánea, de Tom Dumoulin, que a saber si volverá.
En la generación joven las miradas se centran pues en Egan Bernal, y en ver qué camino adopta
Hay dos versiones de Egan Bernal.
El ciclista de 2019 que ganó no sólo el Tour, también París-Niza y Suiza, dando recitales en todos los terrenos, aquella etapa de los abanicos en Niza y los ataques tremebundos de la Volta, entrando en la pugna de Lombardía, dominando Oropa en la Milán-Turín…
Lo que viene a ser un ciclista total.
O el competidor doliente y cariacontecido de 2020, que duró medio Tour ante el rodillo esloveno, que aguantó lo que le dio el tiro, pero que acabó roto por los dolores de espalda, siendo uno de los peores defensores de la corona de Tour que recordamos.
Entre esos dos registros se mueve Egan Bernal, registros en un deporte de probada dureza en la carretera y crueldad, con una legión de gente opinando sobre uno.
Y no sólo eso, a lo complicado que ya está el entorno, cabe ver la olla a presión que es su equipo, con una cantidad ingente de estrellas apretando y anhelando su puesto.
Carapaz y Geraint son los más obvios, pero no los únicos, Tao va para el Tour, en un contexto donde el chollo que tenían los escaladores con el Tour, casi ninguna crono en el programa, toca a su fin.
Nosotros creemos que Bernal es, dentro de los grimpeurs, de los mejores contrarrelojistas, pero con especialistas que vienen con hambre de no perdonar, hay ciclistas que lo van a tener muy difícil.
Es por eso que el Giro va para el colombiano, un paso atrás para recuperar el aliento ante una exigencia que en el Tour sobrepasa todos los límites.
Y es que si Dumoulin a los treinta se declara abrasado, ¿qué no podría pasar con Egan si a los 26 no ha recuperado la senda que parecía reservada para él?



