Ciclismo
Milán-San Remo: los 3 escenarios
Cipresa, Poggio y descenso final, los lugares clave de la Milán-San Remo
Los días previos a la Milán-San Remo son de los mejores momentos del año.
Primero, porque marca la apertura oficial de nuestro periodo favorito, la primavera, y todo lo que ello conlleva.
Aunque esta sea la gran clásica más al sur de Europa, no deja de ser el punto de arranque de la temporada de las clásicas más esperadas, con los adoquines que pronto llegarán y todas las competiciones que acontecerán en el norte de Europa.
Pero también existe un cierto cosquilleo, típico de los días previos a los mundiales, ya que ese desenlace que nos tiene enganchados, esos cinco minutos de máximo esfuerzo de los que nos hablaba el manager de UAE en nuestro podcast, nos hacen pensar y hacer todo tipo de cábalas sobre lo que va a pasar.
En este contexto, hay tres posibles escenarios que podrían marcar el desarrollo de la carrera.
Por un lado, comenzando con la parte noble de la Milán-San Remo, encontramos la Cipresa, un nombre mítico donde los haya, que cada año se pone más en el foco gracias a esta generación de ciclistas increíbles que nos ha tocado disfrutar.
Hace 10 años, un ataque aquí parecía una quimera, pero hoy en día, para muchos, es la manera de poner la carrera en un punto de dureza tal que todo explote antes del final.
Sin embargo, nadie ha llegado solo a San Remo después de escapar en esta subida, desde nuestro amado Claudio Chiapucci hasta la fecha.
Todos miramos al “coco” esloveno, Tadej Pogačar, pensando que debe atacar aquí.
Pero esa parte llana que le separa del Poggio, el último gran asalto, genera dudas.
Es un freno importante, especialmente cuando tenemos equipos en el pelotón que pueden reducir las escapadas.
En todo caso, el escenario más probable es que la carrera ya esté completamente disparada hasta llegar a la Cipresa, con los grandes nombres subiendo a toda velocidad y descendiendo a gran ritmo por Liguria.
Luego está el Poggio, un puerto que no puede ser considerado como tal si no fuera porque está al final de 290 km a máxima velocidad.
El Poggio tiene un punto clave: esa recta justo antes de la última subida y la curva famosa de la cabina.
Es en este tramo donde prácticamente todo se resuelve.
Este es el tramo de Mathieu van der Poel y también de otros grandes ciclistas que han ganado aquí, como Julian Alaphilippe y Wout van Aert, entre otros.
Incluso Peter Sagan, que nunca ganó San Remo, solía lanzar sus ataques en esta zona.
Esperar a ese punto puede ser una perdición, porque la explosividad de Van der Poel, por muy completo que sea el esloveno, es letal.
Por tanto, una estrategia más clara para Pogačar podría ser jugársela un poco antes e intentar abrir un hueco en esas rampas tan sencillas, que en otros momentos de la carrera parecen ser decisivas.
No olvidemos el descenso, que no es poca cosa.
Es un descenso muy técnico, lleno de tensión y peligro, con muchas trampas.
Todos recordamos la caída de Pogačar en la Strade Bianche hace unas semanas, o la forma en que se apartó del camino cuando Mohoric comenzó a tomar todos los riesgos en ese mismo descenso hace tres años.
Arriesgarlo todo para ganar San Remo, si no ha logrado irse en la subida, es un desafío mayúsculo.
Lo que está claro es que, si no abre distancia en el descenso, será muy complicado que lo consiga en el tramo final, a menos que logre sorprender a todos.
En todo caso, esta maravillosa carrera, con su recorrido tan traicionero y de doble filo, es perfecta.
Podríamos incluir hasta diez nombres que pudieran ganarla, lo cual hace que la lista de posibles ganadores sea tan extensa que, en otras competiciones, ni mucho menos podríamos ver algo parecido.
Bienvenidos, señoras y señores, porque esto es la primavera.




