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Matteo Trentin ¿cuánto cuesta olvidar perder un mundial?
Perder un mundial como el que cedió Matteo Trentin no debe ser sencillo olvidarlo
Entre las historias del año que concluye, entre otras muchas, la de Matteo Trentin en el desenlace del mundial de fondo inglés debe ocupar una plaza ya no digamos en el top 5, sí al menos en el top 10.
En la vuelta final del mundial de Yorkshire, cuando la lluvia ya había hecho todo el daño que podía hacerle a aquellos “alámbricos” cuerpos deambulando por todos los lados, todos pensamos en Matteo Trentin como el nuevo campeón del mundo.
Incluso pensábamos en él, con Mathieu Van derl Poel aguantando hasta el final.
Poderoso, corredor de fondo extremo, el año anterior ya había sido campeón continental en un día de perros en Glasgow, por delante del citado neerlandés, y su némeses Wout Van Aert.
Matteo Trentin es un tío duro, curtido en mil batallas, con etapas en las tres grandes, aspirando, que no asaltando, a grandes clásicas, un tipo de equipo cuando se le requiere, un matador, en el momento preciso, que en su cuenta de víctimas relata nombres como Peter Sagan en sus años más luminosos.
Pero el gran fondo, aliñado con un terreno pestoso y un tiempo de auténtico espanto es lo que tiene, que convierte cualquier pronóstico infalible en malo.
Leemos esta fenomenal entrevista a Matteo Trentin y nos ponemos en su lugar,
Aunque parezca que no, la empatía mueve este mal anillado cuaderno, no siempre, pero en algunos casos no puede ser de otra manera.
Dice el italiano que cuando Van der Poel reventó, entró en cierto pánico.
Que pudo haber hecho la carrera de otra manera, posiblemente, pero quién los sabe, y sobretodo ¿a quién le importa ahora?
Tantas semanas después.
En Harragote Matteo Trentin hizo buena esa teoría de que en 280 kilómetros de carrera pasa lo más insospechado.
Como Gerald Ciolek le gane un sprint a Peter Sagan en San Remo o Mathew Hayman a Tom Boonen en Roubaix.
Son monedas al aire, donde la lógica se aparca en el carril de la fatiga, y eso es como pisar arenas movedizas.
"Matteo Trentin: «El sprint de Harrogate se convirtió en una obsesión, me estaba metiendo en un túnel peligroso»": https://t.co/bhp5YNl6h9, vía @diariovasco. #ciclismo #cycling #cyclisme pic.twitter.com/rX3dz2Wtz2
— Juanfran de la Cruz (@juanfdelacruz) October 30, 2019
La entrevista en cuestión retrata un corredor que, arrepentido de la ocasión fallida, deja de lado la historia, es lo que hay.
Se torturó, aunque en vano, soñar con lo que pudo ser, es hacerse daño, pasó y punto.
Matteo Tretin puede echar mano de la experiencia de Purito en finales traumáticos.
Al italiano no se le vieron aflorar las lágrimas del catalán seis años antes en el podio de Florencia, donde el ambiente era tan denso que ni Rui Costa se atrevió a sonreír más allá de lo necesario.
La historia del mundial es esto, un universo en arcoíris y mucha gente en el camino que un día tuvo que perder para que otros ganaran.
Lo bueno de Matteo Trentin, como Purito entonces, es que es consciente que la vida sigue, aunque ellos, como otros muchos que seguimos enganchados a este mundillo tan adictivo, saben que hay trenes trenes que sólo pasan una vez.
Ojalá por esa generosidad que le pone, a Trentin le llegue otra opción, lo decimos de verdad.



