Ciclismo
Le Samyn: Mathieu van der Poel está en camino
Van der Poel ha ensayado todo el repertorio en Le Samyn
Hace poco, Mathieu van der Poel volvió a sentir esa chispa de la competición que hace presa en los depredadores como él, por eso escogió adelantar el estreno rutero en Le Samyn.
Tras después de un mes de entrenamientos intensos y haber revalidado su título de campeón del mundo de ciclocross, sorprendió a todos participando en una carrera belga de menor categoría como Le Samyn, una prueba sin gran cartel, pero para los amantes del ciclismo, una joya.
Su presencia trajo recuerdos de aquellos momentos en los que el neerlandés tomaba la salida y era decisivo en muchas carreras.
Van der Poel ha sido siempre un corredor que marca la diferencia.
Recordamos bien aquella primavera de 2019, cuando no importaba la prueba en la que participaba, ya fueran grandes eventos como el Tour de Flandes o la Amstel Gold Race, donde incluso ganó contra todo pronóstico.
Era el perejil de todas las salsas: atacaba a larga distancia y, aunque no siempre ganaba, su palmarés crecía a pasos agigantados.
En su primera primavera completa en la carretera, aunque no participó en la París-Roubaix, se desenvolvía con tanta soltura en los adoquines que estaba claro que pronto explotarían en el infierno del norte.
Ahora, en ese martes de marzo, en la frontera entre Francia y Bélgica, hemos vuelto a ver al Mathieu de los viejos tiempos, sabiendo que sus grandes objetivos están por llegar, sobre todo las clásicas de tres semanas, con la Milán-San Remo a la vista.
En Le Samyn, Van der Poel no escatimó esfuerzos.
Aunque los rivales más fuertes eran Arnaud De Lie y Paul Magnier, Mathieu atacó a 60 km de la meta y, poco después, cerró la carrera con una superioridad aplastante.
Demostró, una vez más, que sigue siendo uno de los grandes, con su equipo, el Alpecin-Deceuninck, como siempre, siendo una máquina de ganar, incluso entre los grandesel World Tour.
Pronto lo veremos de nuevo en acción, y todo apunta a que la primavera le traerá más éxitos.
El ritmo y la emoción no van a faltar.



