Hay mucho de filosófico entre el ciclismo y los problemas de Le Coq Sportif
Qué malos momentos para una marca que no es una más. Le Coq Sportif, una de esas enseñas que han pasado años y siguen ahí, en nuestro imaginario, por ser el gallo del pecho de Maradona en el Mundial de México 86 y en la solapa de Perico cuando ganó el Tour de 1988, cuando el ciclismo despertaba las primeras curiosidades en un niño.
Pues bien, Le Coq Sportif, una de las marcas deportivas más icónicas de Francia, enfrenta actualmente una grave crisis financiera que podría poner fin a sus más de 140 años de historia.
Y es que, a finales de los años 20, cuando Émile Camuset diseñó sus primeros jerseys para ciclistas, Le Coq Sportif se convirtió en sinónimo de ciclismo.
En 1951, alcanzó un hito importante al convertirse en el proveedor oficial del maillot amarillo del Tour de Francia, lo que la posicionó en el centro del ciclismo profesional, vistiendo a leyendas como Fausto Coppi, Eddy Merckx y Jacques Anquetil.
Sin embargo, en 1988, debido a problemas financieros, la marca perdió su papel en el Tour y se alejó del ciclismo durante décadas. No fue hasta 2012 cuando regresó como proveedor oficial de los principales jerseys del Tour, bajo el efímero reinado de Bradley Wiggins, reviviendo su conexión histórica y modernizando sus diseños para adaptarse a los nuevos tiempos.
Estuvo presente en el Tour hasta 2021, cuando Pogacar logró su segundo triunfo.
Me consta que la marca ha mantenido su producción en Francia, lo que le dificulta competir con gigantes como Nike y Adidas. Mientras estas empresas globalizan su producción para reducir costos, Le Coq ha optado por mantener la fabricación en su país de origen, encareciendo sus productos y reduciendo sus márgenes de ganancia.
A pesar de haber sido el proveedor oficial de la delegación francesa en los Juegos Olímpicos de París, y de haber visto a Pauline, Laporte y Madouas con el gallo en el pecho, las ventas no aumentaron lo suficiente como para compensar pérdidas de 18,2 millones de euros en la primera mitad del año.
Vaya cifras, aliñadas por una disputa legal con la Federación Francesa de Rugby, que le reclama 5,3 millones de euros por impagos.
Leo que la empresa está bajo administración judicial, lo que le da seis meses para encontrar nuevos inversores y reestructurarse.
Que Le Coq Sportif tenga estos problemas para sobrevivir en este entorno me recuerda lo que sucede tantas veces en el ciclismo por mantener sus esquemas de patrocinio inalterados, incluso décadas después.
Espero que el gallo siga cantando y la rueda siga girando. Le tengo mucho cariño a esta dupla.