Ciclismo
Las invitaciones a las grandes vueltas son un tiro en el pie del ciclismo
No es de recibo que el ciclismo no tenga invitaciones en grandes vueltas para patrocinadores que quieren invertir y mejorar este deporte
Las invitaciones a las grandes vueltas del ciclismo se han convertido en un verdadero problema para este deporte.
A nadie con sentido común se le ocurriría crear una legislación que haga perder dinero a su actividad en porque los patrocinadores viven en una incertidumbre inaceptable con la pasta que invierte.
Hace unos días, hablé con uno de los responsables de los equipos continentales españoles, y me admitió que esto es una pesadilla que se repite cada año por estas fechas, y lo peor, que no tiene pinta de cambiar.
Es obvio que la planificación de estos equipos, y las marcas que los patrocinan, que al final son las que financian todo, depende mucho de estar o no en la Vuelta a España, y ahora mismo no está nada claro para los cuatro equipos pros españoles y algún otro internacional que quiere estar en la salida de Mónaco.
Ya estamos en febrero, y no parece que haya señales de que se falle, al menos no hasta dentro de unas semanas.
Este problema no solo afecta a los equipos en cuanto a su estrategia deportiva, que deben ir midiendo con cautela los riesgos y el estado físico de sus ciclistas pensando en la Vuelta a España dentro de siete meses, sino que también impacta en los patrocinadores.
El ciclismo hace tiempo que no se limita solo a lo que pasa en la carretera; se trata de todo lo que lo rodea: acciones, publicidad, patrocinios y todo lo que implica la presencia de un equipo en la carrera que tiene una mejor audiencia durante el año.
Este año, la Vuelta a España enfrenta un desafío aún mayor, porque, incluso con una posible invitación extra, no podría invitar a todos los equipos españoles, y tendría que dejar fuera a estructuras tan potentes como el Q36.5 o el mismo Tudor, equipos que, sin duda, son muy atractivos para los organizadores.
Es decir, sea cual sea la decisión que tome la organización de la Vuelta, va a ser mala y dejará a mucha gente descontenta.
Fuentes de un equipo me han admitido que los patrocinadores, aunque les guste mucho el ciclismo, no pueden estar viviendo siempre en esta incertidumbre cada año.
Si los méritos deportivos no son el único criterio a considerar, tal vez lo mejor sería replantearse la situación y mandar ese dinero que se invierte en el ciclismo a otros deportes.
Así están las cosas.
Y lo que pase de aquí a que se anuncien las invitaciones del Giro de Italia y la Vuelta a España va a ser una gran preocupación y alterará las planificaciones, todo gracias a un sistema obsoleto que, por ejemplo, no contempla reducir el número de equipos en las grandes vueltas o incluir más equipos con los mismos ocho ciclistas, que es lo que ya se está haciendo.
Al final, la seguridad no solo depende de cuántos ciclistas haya en la carretera, sino de que esta sea realmente segura para todos.
Imagen: Photogomezsport



