Ciclismo
La Volta a Catalunya es la “decana” también en dureza
Esta Volta a Catalunya llega con la temporada ya muy arriba
La Volta a Catalunya no necesita presentaciones ni reclamar sillas vacías; su solera de 105 ediciones habla por sí sola.
La carrera planta en el calendario justo cuando el ciclismo entra en combustión, coincidiendo con E3 Harelbeke y la Gante-Wevelgem, tras Milán-San Remo, con las “majors” del pavé en el horizonte.
Es el “cogollo” de la temporada, ese momento donde el aficionado vive entre dos mares.
Mientras unos se dejan la piel en los muros flamencos, la Volta propone una alternativa de dureza vertical que este año, además, se ha propuesto ser más salvaje que nunca.
El plantel de este año es el reflejo de ese respeto que le tiene el pelotón.
Con siete ganadores de grande en la línea de salida, la carrera se convierte en el gran test de marzo.
Jonas Vingegaard llega con el aura de imbatibilidad tras su exhibición en la París-Niza, dispuesto a dejar su sello en una prueba que se le resistió por una caída el año pasado.
Pero el camino hacia Barcelona no será un paseo triunfal.
Nombres como Remco Evenepoel y João Almeida llegan con cuentas pendientes y un hambre de victoria que solo una carrera con el prestigio de la Volta puede saciar.
Ojo el belga, a quien no vemos desde UAE Tour, Remco se juega los cuartos en terreno hostil, en la montaña.
El recorrido de 2026 es una apuesta directa por la identidad que la carrera ha adoptado sin complejos.
Sin cronos en el menú, otra vez, se superarán los 20.000 metros de desnivel acumulado en siete días, una cifra que asusta.
Tras un inicio que dará alas a los aventureros y hombres rápidos en Sant Feliu de Guíxols, Banyoles y Vila-seca, la alta montaña tomará el mando sin piedad.
Vallter será el primer gran examen, pero el verdadero punto de inflexión llegará con el regreso del Coll de Pal.
Este coloso, olvidado por la versión masculina desde finales de los setenta, promete recuperar su sitio como uno de los puertos más exigentes de toda la geografía catalana con sus 17 kilómetros de ascensión constante.
La traca final en el Berguedà y el clásico circuito de Montjuïc en Barcelona cerrarán una edición que busca la épica en cada kilómetro.
El Coll de Pradell volverá a ser ese lugar de peregrinación para el aficionado, el escenario perfecto para que las grandes estrellas midan sus fuerzas antes de que la Ciudad Condal corone al sucesor de Roglic.
La Volta no es solo una carrera de una semana; es el corazón de la primavera ciclista latiendo con fuerza entre cumbres que miran de reojo a las clásicas del norte.





