Ciclistas
La fatiga de Contador
Cambio de tercio, nuevo ciclo. Finalizado el Giro, llega la previa, la aproximación al Tour. Como si de una puerta de París se tratara, el arco hacia la “Grande Boucle” se atraviesa en el Dauphiné, una carrera de esas que pone ya en solfa las piernas de los corredores que optan al máximo premio.
Entre otros muchos, Alberto Contador, que se ha retirado al Teide para poner la maquinaria a punto. Ha ido acompañado de quienes serán parte de su guardia en Francia. Gente potente en el llano como el exrecordman de la hora, Matthias Brändle, pero también Cardoso, la cuota portuguesa que antaño ocupara el despechado Paulinho, Gogl y Felline, ciclista que, ya dijimos, nos encanta por su polivalencia y que sería extraordinario verle con el madrileño por Francia. No estaba Pantano, entiendo que rodando por su país, y sobre Mollema no sé hasta qué punto estará bien en el Tour tras hacer el Giro muy a su estilo, defendiendo el puesto como en los tiempos de Irureta en el Depor.
Aprovechando su estadía en la cima canaria, la más alta de España, Contador ha repasado varios temas a pocas horas de irse al Dauphiné. Sabemos a ciencia cierta qué es el Teide, lo que implica ir allí arriba, es trabajar al 120% y progresar más aún, el pedregoso lugar invita a concentrarse y la altitud hace que la faena cunda más, pero al mismo tiempo te aburres como una ostra. “Te tiene que gustar mucho” me dijeron no hace mucho.
Trabajar en el Teide tiene un peligro y es que te emociones, por allí también ha estado Froome, que te vengas arriba y le metas al cuerpo una tralla invisible en el momento pero que pueda surgir cuando menos te lo esperes. Dice Contador que anda midiendo la fatiga y los esfuerzos, que se lo toma con calma y que pretende ir con el freno puesto hasta el Tour.
Si no fuera porque nos conocemos hace mucho, hasta pensaríamos que el pinteño tiene un plan, pero mucho me equivocaría si no creyera que éste tiene previsto ir a saco ya desde el minuto uno en el Dauphiné, esa carrera en la que los grandes echan la meadita para marcar terreno. Estarán Froome, Bardet, Porte y Valverde, como para no marcar músculo. Y además la alpina no es de su colección, y eso que la ha tentando varias veces.
Sea como fuere quizá no reparemos en el principal problema que le vemos a Contador, contra el que lucha, admirablemente además, como ya hemos dicho muchas veces. Hace ocho años que ganó su segundo Tour, eso es una eternidad, nadie ha logrado repetir en la mejor carrera tanto tiempo después, nadie salvo Gino Bartali, a quien una Guerra Mundial le espacio sus dos victorias en Francia.
Yo creo que a Contador su suerte se le ha agotado en el Tour, lo pienso de hecho desde el día que se retiró hace tres años, cuando era una seria amenaza para Nibali, sin embargo persiste en el empeño y eso es de admirar, otros darían un paso atrás y mirarían objetivos más asequibles, conviene recordar que desde 2009, Contador ha ganado dos Vueltas y un Giro, que no es cualquier cosa. El domingo empieza el slalom, veremos si sale indemne y en caso que sí dónde tiene el tope.
Este corredor rara vez desiste, pero a veces en la vida no todo son ganas y testosterona.
Imagen tomada de FB de Paris-Nice
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