Ciclistas
¿Contamos con el “gordo” Kristoff para Roubaix?
No veo a Kristoff lejos de los mejores en Roubaix
No había podido ver el desenlace del Gran Premio Escalda, carrera que acostumbra a ser de las más flojas de primavera adoquinada, a la espera Roubaix, pero ante los comentarios sobre el triunfo de Alexander Kristoff y su desarrollo, me pasé a ver qué nos ofrecía la retransmisión de Alix & Flecha.
Y lo cierto es que Flecha lo clava, en cuanto vio salir al noruego, dijo que lo verían en meta.
La carrera fue preciosa, llena de alternativas y un desenlace que, no podemos negarlo, nos encantó
Alexander Kristoff es como el espíritu de las navidades pasadas, siempre parece que es la última, que no queda más, que inicia su declive pero… pam, vuelve, y lo hace con una sensación de poder eterno, de juventud perpetúa, que nos subimos al barco de que puede ser de la terna de outsiders para Roubaix.
Y es que Kristoff nunca se ha ido, por mucho que queramos jubilarle.
34 años, 181 centímetros por casi 80 kilos de bigardo, es uno de los ciclistas que queda bien con todo y todos.
Le recordamos pasajes gloriosos, cuando amargó a Sagan en el Tour, cuando dio una lección, en compañía de Paolini, de cómo dominar San Remo o volaba en aquella primavera que invitó a Terpstra a ir a su rueda en Flandes, porque ser segundo le iba a significar un gran resultado.
Es uno de esos ciclistas de antes, que sobrevive a la jauría de chavales que han llegado para romper con lo establecido.
Y lo hace muy a su manera, con un fino olfato que le mantiene vivo y con opciones, siempre presto a sumar, ahora en un Wanty que déjalo ir, lleva seis triunfos, alguno tan significado como la Wevelgem de Girmay.
De este Kristoff que queremos que oposite para Roubaix, admiramos esa percha de ciclista contundente, bien alimentado, como diría mi abuela, un ciclista con el que nos identificamos los que no somos alambres y creemos que también tenemos nuestro campo para soñar.
Si Van Summeren, O´Grady y Hayman lo lograron en tiempos de grandes cocos ¿por qué Kristoff no?
Su corpulencia ya fue tema de debate cuando, hace tres años, se impuso en la Gante-Wevelgem y no ha cambiado un ápice.
Este noruego con cara de pescador de bacalao es ciclismo puro, el gran baluarte de los mejores años de Katusha, junto a Purito, el sostén del UAE en las clásicas antes de los tiempos presentes, y “le maitre” del Wanty.
Por donde Kristoff pone el pie, florece el ciclismo.



