Ciclistas
El pobre balance del Israel-Premier Tech
Los resultados del Israel-Premier Tech están lejísimos de los mejores
Que el Israel-Premier Tech anunciara su renuncia al Tour de Flandes, por el dichoso Covid, no ha sido más que la guinda a una campaña que amenaza a desastre en uno de los equipos que más dinero se deja en ciclismo.
Con una victoria en el casillero, la de Michael Woods en el Ezaro, en O Gran Camiño, y varios resultados destacados, nunca en el World Tour, se nos hace muy complicado adivinar el rol de este equipo.
La suya fue una de esas apuestas que llamó la atención por dos cosas, venía de un país con escasa o nula tradición ciclista -apoyada en aquella salida del Giro en Jerusalén- y una reputación muy mejorable.
Desde entonces, el equipo ha reunido una plantilla de nombres ilustres con la sensación compartida que sus mejores días quedaron atrás, muy atrás.
De sus 31 ciclistas vemos a gente como Woods, Vanmarcke, Fuglsang, Froome, De Marchi y Clarke, con la treintena muy bien cumplida
De hecho Israel Premier-Tech es un equipo que se va por encina de los treinta años en edad media, con una política de fichajes muy respetable, pero muy alejada de lo que entendemos una apuesta de futuro.
En su día a día, los resultados no llegan y las alarmas suenan con fuerza, pues su licencia WT ahora mismo peligra, con equipo inferiores en apariencia, tipo Arkea o Wanty, sumando puntos a discreción.
El arranque catastrófico del equipo israelí tiene otra derivada, que los malos resultados del Movistar no le impliquen a los azules estar en zona de descenso del WT.
Lo terrible de la situación es que algunos de los ciclistas mejor pagados del mundo están aquí.
Chris Froome es el centro de este comentario, en una relación muy difícil de explicar
Podíamos pensar que el fichaje de un tío que ha ganado cuatro Tour podía significar un golpe en la mesa sobre la seriedad del proyecto, pero nada más lejos de la realidad, Froome ha aportado poco o nada en lo deportivo, ahora mismo ni nos cuestionamos si puede o no ser competitivo en el Tour, y lo poco que leemos de él, es para escuchar críticas a los frenos de disco y las cabras de contrarreloj.
Froome es un ciclista top en salarios, sigue siéndolo, cosa que no nos parece mal, con todo lo que lleva a la espalda, pero es peligrosa, pues amenaza con romper el normal equilibrio de las cosas.
Veremos qué le depara el futuro al equipo, pero ya sabemos cómo acaban las inversiones faraónicas que no tienen correspondencia en la carretera, más cuando pueden quedar fuera del círculo de las invitaciones a las mejores carreras, algo que sería catastrófico.
Ellos se escudan en los problemas de salud, pero estos, son comunes a todo el pelotón.
Lo que quizá cabría replantear es una planificación deportiva muy cuestionable, y pensar en si, un paso atrás, sería lo más saludable para una situación viciada.
Imagen: FB O Gran Camiño




