Ciclismo
Jhonatan Narváez: primer contratiempo de la primavera de Pogacar
Veremos cómo llega Jhonatan Narváez al cogollo de la primavera
El ciclismo, en su vertiente más cruda, tiene esa capacidad de frenar en seco las narrativas más brillantes justo cuando el motor empezaba a rugir con fuerza.
Lo de Jhonatan Narváez en el Tour Down Under no es solo una caída más en el fragor de una etapa australiana; es un interrogante que se proyecta directamente sobre la planificación del equipo que domina el tablero mundial.
Ver al ecuatoriano abandonar cuando marchaba segundo en la general es un recordatorio de la fragilidad del ecosistema que también rodea a Tadej Pogačar.
Porque no nos engañemos, en este UAE Team Emirates de galácticos, Narváez se ha convertido en una pieza cuya importancia trasciende el brillo de sus propios dorsales.
En apenas un año, el corredor ecuatoriano ha demostrado una capacidad de metamorfosis asombrosa, siendo capaz de levantar los brazos y, acto seguido, ponerse el mono de trabajo para reventar carreras en favor de su jefe de filas.
Su valor no se mide solo en fuerza, sino en momentos críticos que definen temporadas.
Todavía tenemos fresca la imagen de su entrega en la Cipressa, preparando el terreno para el golpe de mano en San Remo, o aquel despliegue en las rampas de Hautacam que terminó por sentenciar el Tour de Francia.
Narváez es ese tipo de ciclista singular que entiende el oficio desde la generosidad táctica, pero con el colmillo lo suficientemente afilado para rematar si la ocasión lo requiere.
Su ausencia o una recuperación a medias cambia drásticamente el peso del equipo en las clásicas que asoman en el horizonte.
La primavera no espera a nadie y el bloque de Pogačar necesita que sus lugartenientes operen con la precisión de un reloj suizo.
Este contratiempo en las antípodas obliga a recalcular la hoja de ruta.
Narváez no es un gregario al uso; es el hombre que agita el árbol antes de que el fenómeno esloveno recoja los frutos.
Si su llegada a las grandes citas de marzo y abril se ve lastrada por las secuelas de este accidente, el UAE pierde un factor diferencial que descoloca a los rivales, una baja que pone foco, más si cabe, sobre Isaac del Toro.
La mirada ahora está puesta en su capacidad de recuperación, pues en el ciclismo moderno, donde los picos de forma se afinan al milímetro, cualquier parón forzado es un lujo que ni siquiera el equipo más rico del mundo se puede permitir sin sentir un escalofrío.
Imagen: A.S.O./Charly López




