Ciclistas
Jasper Philipsen soñó con ganar la París-Roubaix
La actitud de Philipsen en algunos tramos de la París-Roubaix fue más allá de ser el segundo de Van der Poel
En las mil conjeturas que sacamos sobre la París-Roubaix hay una que creo no se ha comentado mucho y que para mí es determinante: la carrera de Jasper Philipsen.
A VDP le pone más nervioso Philipsen que Van Aert #ParisRoubaix2023
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) April 9, 2023
En Radio Volta, el podcast de nuestro amigo Isaac Vilalta, Flecha comenta que el belga se equivocó en ponerse primero en Carrefour de l´Arbre.
No dudo, mejor dicho, no quiero dudar que estaba trabajando para su líder, pero lo cierto es que verle delante en el tramo en el que Van der Poel debía jugar su última carta, sin abrirse ni bajar el ritmo, me hizo pensar lo que tuiteé en ese momento.
Creo que según iban pasando los kilómetros las opciones de ganar la París-Roubaix por parte Jasper Philipsen iban creciendo exponencialmente, al punto que no veo descabellado que en su fuero interno pensara en ganar.
Es cierto que Mathieu Van der Poel era el líder y que la había hecho buenos servicios de lanzador en carreras anteriores, pero también era de perogrullo que si eso no se rompía, Philipsen era el gran favorito a ganar al sprint, como de hecho vimos en la lucha por la segunda plaza.
Verle llevar el compás en el decisivo Carrefour de l´Arbre me deja esa sensación, eso añadido al temporadón que está haciendo el belga.
Con sólo 25 años ya se ha puesto en la vanguardia de las grandes clásicas, firmando triunfos y una segunda plaza en Roubaix que me parece brutal.
Philipsen lo tiene todo para campeonar en estas carreras a no muy tardar e incluso salir de la sombra de Van der Poel.
Su cambio ha sido radical, de buen llegador a clasicómano consumado, como otros grandes nombres belgas han demostrado saber hacer
Hablo de tres que seguro os sonarán: Tom Boonen, Johan Museeuw y Peter Van Petegem
Ahí van muchos monumentos sobre las piedras.
Todos empezaron como buenos velocistas y acabaron dominando las grandes clásicas del lugar.
Pensaba que Tim Merlier podía seguir esa senda, pero se le ha adelantado Philipsen, quien tuvo suficiente para correr con el viento de cara y ser segundo al final en la París-Roubaix.
No me extrañaría nada que, en unos años, más tranquilos todos, nos admitiera el cosquilleo que sintió según se acercaba el velódromo y sus opciones iban creciendo.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet




