Ciclismo
Itzulia: Aranburu no merecía un asterisco en su gran día
No podemos acostumbrarnos a situaciones como la de Alex Aranburu en la Itzulia
No sé qué sucede este año, desconozco si las organizaciones van cortas de voluntarios, si la inercia de la competición les supera por momentos, pero la resolución de la etapa de la Itzulia en Beasain significa que llueve sobre mojado, y esta vez sobre uno de la casa, Alex Aranburu.
Y es que la tercera etapa de la Itzulia fue una auténtica montaña rusa para Alex Aranburu.
El campeón de España nos recordó a aquel ciclista de Astana que la liaba cuesta abajo y en especial en la carrera de su casa, aún quedan recuerdos de hace cuatro años, de su triunfo y cómo dejó fuera de juego a Pogacar y el UAE en una bajada, junto a Omar Fraile, para beneficio de Primoz Roglic.
La sucesión de acontecimientos queda clara: Aranburu y Almeida salen con una ventajita del descenso, el vasco se destaca en una rotonda en la que el luso se muestra titubeante y en la siguiente rotonda viene el lío.
Aranburu traza por la derecha, el sentido natural, por más que una vaya le mostrase que debía ir por el otro lado -sentido inglés, como dijo Alex-, el resto se va por la izquierda, abriéndose un poco más el hueco.
Aranburu gana su segunda etapa en la Iztulia, parecía que todo estaba perfecto: victoria clara, emoción, abrazos con su gente… pero la alegría duró poco.
Unos minutos después del final, los jueces decidieron descalificarlo, alegando que había tomado un desvío incorrecto en un rotonda, saliéndose del recorrido marcado.
En ese momento, todo se vino abajo para Aranburu y su equipo, Cofidis.
Sin embargo, los directores deportivos no se quedaron de brazos cruzados. Presentaron pruebas y explicaron que, según el roadbook (la guía oficial del recorrido), ese desvío estaba permitido.
Además, Alex conocía bien la zona, había crecido ahí, y simplemente siguió la ruta correcta.
Eso que dicen que el corredor debe conocer sí o sí el recorrido, se daba al 110%.
Durante más de una hora hubo tensión total.
Mientras desmontaban la meta y los aficionados llenaban los bares, los comisarios revisaban las pruebas en privado.
Finalmente, a las dos horas y pico de acabar la etapa llegó la decisión definitiva: Aranburu no había cometido ninguna infracción. Su victoria fue confirmada oficialmente.
Esto ha sido como la revisión del VAR, de ahí la frase del director deportivo Gorka Gerrikagoitia: “Alex ha ganado dos veces”.
Primero, al imponerse con fuerza en la carrera. Y después, al recuperar lo que era suyo tras una descalificación injusta.
Fue una victoria muy especial para él, la primera con Cofidis y la más importante del equipo desde la Coquard en el Tour Down Under.
También fue su noveno triunfo como profesional, pocos para su potencial.
Sus familiares, vestidos con camisetas con su nombre, lo rodearon emocionados.
Después de tantas emociones, Alex por fin pudo respirar, sonreír y celebrar en casa, pero a nadie se le escapa que no merecía este desenlace y todo por otra señalización dubitativa que no cerca de forma tajante por dónde han de ir los ciclistas en momentos en los que las pulsaciones van a 1000 hora.
No es posible que el ciclismo normalice estas cosas, que es ciclismo profesional, más allá de esto ya no hay nada mejor…
Imagen: Cofidis- Getty Images








paco
11 de abril, 2025 at 7:34
Pues yo lo que veo es un ciclista que se salta las indicaciones en tiempo real de la organización, indicaciones que deben prevalecer sobre las de un libro de ruta pergeñado con semana de antelación y que no tiene en cuenta las condiciones de la vía en el momento de la carrera. Y de esa infracción saca ventaja para ganar la carrera. Claramente debió ser descalificado.
Como he leído por ahí, si las indicaciones en tiempo real de la organización hubiesen sido por una mancha de aceite en la carretera y el bueno de Alex se hubiera estampado contra un muro, seguro que todos comprenderían la importancia de no saltarse esas indicaciones y por qué estas indicaciones prevalecen sobre cualquier libro de ruta.
Un seguidor
11 de abril, 2025 at 12:23
Yo lo que veo es una organización que modifica, nada más y nada menos que el último km de la carrera, sin ningún motivo en las condiciones de la vía en el momento de la carrera para justificar el cambio.
Si hubiese motivos justificados para modificar el recorrido, como una mancha de aceite como dices, en tal caso sí sería correcto modificar el recorrido, siempre y cuando se avise a los equipos de los cambios y se cierre debidamente el recorrido original. Este no es el caso en esta ocasión, por lo que claramente no debió de ser descalificado.
Lo que pasó fue vergonzoso para una carrera del world tour (tanto por parte de la organización como por parte de los comisarios y jueces de la UCI), y de ninguna manera justificable como intentas hacerlo.
Eva
12 de abril, 2025 at 11:23
Totalmente de acuerdo, si al final modificaron el recorrido deben comunicarlo a los equipos con antelación y ningún corredor debería poder pasar por ahí cerrando bien esa trtrazada.un año más organización nefasta.